COMO BIEN SABEN nuestros lectores, estamos "descaradamente" volcados en la defensa de Tenerife y del Archipiélago, así que nos oponemos a la hegemonía de cualquier isla sobre el resto, como hace la tercera, Canaria, sin mérito alguno, desde hace muchos años. Es comprensible que argumento tan arraigado en nuestra línea editorial le suene a repetitivo a quienes nos siguen, pero es una realidad que queremos compartir con ellos. Y es que en la política nos da lo mismo Juan, Pedro o Tomás, siempre que gobierne con ecuanimidad y bien para las siete islas, no para una sola. Ésa es, en esencia, la guía de nuestros Editoriales y Comentarios desde siempre.
Y en base a lo anterior tenemos que decir que nos parece acertada la crítica del portavoz socialista en el Parlamento de Canarias, Hernández Spínola, cuando asegura que la Televisión Canaria (TvC) da un trato de preferencia a Coalición Canaria, favoreciendo su imagen y relegando a los partidos de la oposición; es lo mismo que hacen todas las televisiones públicas con el partido que las controla; es lo mismo que hace sistemáticamente TVE en el ámbito nacional: ahora favorece al PSOE como antes, cuando estaba Urdaci, beneficiaba al PP. Esta crítica la hemos hecho siempre desde aquí. Ahora bien, lo que nos extraña es que Hernández Spínola no censure la preponderancia que tanto en la TvC como en TVE-Canarias tiene Las Palmas, y que no denuncie el desprecio a que someten, informativamente, a Tenerife y a su gente, que le eligió como diputado. Creemos -y no tenemos ningún complejo en confesarlo porque nuestra línea se basa en la verdad, la rectitud y el patriotismo- que el portavoz socialista no se atreve a censurar este proceder de las dos televisiones públicas porque es en Las Palmas donde está el centro de poder de su partido en las Islas. Y lo mismo vale para el PP. Y que nos desmienta con pruebas si lo que estamos diciendo no es verdad. Claro que este problema se podría cortar de raíz: desmontando la TvC, que se "mama", ella y sus colaboradores necesarios, un dinero de los impuestos que les corresponde a los necesitados. Y un apunte más: esta televisión y sus colaboradores necesarios van a ser los causantes de muchas derrotas electorales. Repetimos la conocida sentencia para definir nuestra posición: ni quitamos ni ponemos rey, pero ayudamos a nuestro señor, es decir, a Tenerife. Nos importa un comino el politiqueo, las interioridades de los partidos, de todos, sólo nos interesa el bien de las Islas y de Tenerife. Y desde ese planteamiento alertamos a sus gentes para que no se dejen engañar por los cantos de sirena y, en cambio, apelen a su propia conciencia política y vean claro quién se propone tomar las medidas que hace falta tomar y quién es un demagogo.
Sabemos del candidato López Aguilar que es un político con una carrera brillante, pero desconocemos en calidad de qué viene a una tierra que, aunque es la suya de nacimiento, le ve como a un extraño. Se sabe que viene a la fuerza, casi empujado por su compañero de partido José Blanco. ¿Le conviene un presidente así a Canarias? ¿Qué garantías tienen con un candidato así el Archipiélago entero y, particularmente, Tenerife? No nos pronunciamos. El pueblo es sabio y sabe lo que le conviene. No conocemos personalmente al que es también actual ministro de Justicia y, tal vez, algún día tengamos que reconocer que nos equivocamos con él, pero, como reza el dicho popular, más vale malo conocido que bueno por conocer.
Y de Soria qué vamos a decir. Lo conocemos sobradamente. Sólo recordamos a los tinerfeños cómo ha sido tratada Tenerife cuando ha habido un presidente autonómico de un partido estatalista, como ocurrió con Jerónimo Saavedra, o cuando, gobernando el PP en España, era su presidente regional en Canarias quien decidía muchas cosas aquí. En esos períodos se produjeron los despojos mayores a Tenerife. Es tal el resquemor que perdura a causa de esa política que el partido que anunciara la restitución a la Isla de todo lo que le ha sido robado ganaría las elecciones de calle. Pero que fuese un candidato de una lista electoral abierta, porque los de las cerradas no nos merecen crédito ni confianza.
Nuestro periódico conjuntamente con los medios que componen el Grupo de Comunicación EL DÍA tienen una audiencia que se aproxima al medio millón de personas, de habitantes de este Archipiélago, y está abierto a todas las informaciones y opiniones de toda nuestra gente y todos los políticos, pero no renuncia a la verdad, a la razón y a nuestro fuerte patriotismo, a nuestro empeño por lograr el bienestar de todos los tinerfeños y de todos los canarios en general.
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