EL DÍA, S/C de Tenerife
Los ladrones no vieron que se estaban metiendo en la boca del lobo hasta que un montón de guardias civiles y policías nacionales o viceversa saltaron sobre éstos pegando gritos y apuntándolos con sus pistolas. La escena anterior ocurrió al mediodía de ayer en una correduría de seguros de Taco.
Los estaban esperando. Los servicios de información del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil sabían que en cualquier momento iban a aparecer los atracadores. En la oficina nada hacía presagiar la trampa -los empleados compartían espacio con unos supuestos clientes que, en realidad, formaban parte de este operativo policial- y L.T.R.L., de 25 años de edad, V.J.A.P., de 24, y R.G.A., de 20, no abortaron sus planes.
Sobre las 12:15 horas los delincuentes se estaban colocando los pasamontañas en el exterior de la oficina cuando, de repente, fueron encañonados por guardias civiles y funcionarios del CNP. Uno de ellos se echó a correr calle abajo, pero fue reducido a la altura de un bar. Otro, incluso llegó a decir que supuestamente iba a contratar un seguro. Lo que no supo explicar bien es para qué querían los pasamontañas y los dos machetes -con unos 20 centímetros de hoja- recuperados del interior de la mochila que cargaba uno de los arrestados. También se les ocupó un rollo de cinta adhesiva ancha, con la que se posiblemente querían inmovilizar a todas las personas que se encontraban en el interior del local.
Estrecha vigilancia
Todos los detenidos, que ayer ya habían quedado a disposición de la autoridad judicial por un posible delito de robo con intimidación y violencia en grado de tentativa, residen en La Laguna y se les esperaba en un punto determinado del barrio de La Cuesta-Taco debido a una comunicación interceptada horas antes de que se confirmaran los arrestos.
De hecho, fuentes próximas a la investigación indicaron ayer a EL DÍA que los preparativos de esta actuación duraron varias jornadas.
La normalidad fue la nota dominante durante la mañana de ayer, tanto en el interior como en el exterior de la agencia de seguros, hasta que se dio la orden de actuar. En este dispositivo se movilizó más de una treintena de agentes, incluidos, aquellos que se encontraban cubriendo las posibles rutas de salidas en las vías más cercanas a la correduría.
El desenlace fue limpio. No se registraron heridos e incluso algún cliente fue informado "en tiempo real" de las intenciones de los atracadores. "Vine a pagar el recibo de un seguro y me encontré con todo esto", nos relató un testigo directo de una colaboración policial que sirvió para tirar abajo un atraco.
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