CRISTINA ÁLVAREZ, Tenerife
Antonio Carmona a simple vista parece sencillo, amante sobre todas las cosas de la familia, de su gente y de su música, a la que dedica mucho tiempo.
Seis mujeres de distintas generaciones comparten su casa y su vida. "Con mi madre tengo una relación muy especial", dice, al tiempo que cuenta cómo el día que él nació su padre actuaba junto a Fosforito en la Casa Blanca para los Kennedy.
Tiene dos hijas, Lucía y Marina, pero es Lucía el "catalizador" de su música y está muy pendiente de él y de su música. De hecho comenta que le ha salido rapera. Parte de su vida la pasa en el estudio aunque su último trabajo, "Vengo venenoso", es un inicio en solitario con una ruptura de la línea que llevaba durante muchos años con Ketama. La razón es "la vida, los lamentos y la manera de vivir que he tenido". A quienes escuchen su nuevo trabajo les va a sorprender, ya que hay que escucharlo, detenerse y apreciar los detalles como son las letras y el sonido. Comprende que hay un público, pero no duda en confesar que lo fundamental es que le guste a él para defenderlo "a capa y espada". Se trata de un disco minimalista grabado en Los Ángeles, con aportaciones de guitarras acústicas y batería que sostienen las letras del propio Antonio Carmona, excepto una que comparte con Juanes y otra con Bosco.
Los "tangos" que se incluyen son palos flamencos con claras influencias lorquianas, aunque también hablan de Tijuana y de Sacramento, ya que quiere dejar claro que "no importa el sitio donde se esté si uno es feliz". Carmona dice que para ser feliz sólo necesita a su familia, un "cacho" de estudio y su guitarra.
Hombre de extremos dice que de tener que ponerle color a su disco serían "el blanco y el negro porque creo en el concepto bueno-malo, guapo-feo. Tengo una parte géminis, donde sale lo cariñoso o un alien", en definitiva, que "todo está conectado".
Generoso y valiente
El tema "A veces" está dedicado a la separación, hace seis años, de sus padres, a lo que no se acostumbra. Defensor de que los jóvenes estudien, dice que siempre, desde que era chico, le ha gustado el dinero, pero para disfrutar de la vida, ya que ve "una tontería guardarlo".
De su etnia admira que cuidan de sus mayores, porque considera que "hay una gran soledad en nuestro país de la gente mayor que impresiona". Otro de los aspectos que admira de los gitanos es su optimismo, pero no me gusta que no haya tantos profesionales dentro de la etnia. Carmona considera que "España está muy dividida y es muy malo. Yo no creo en los partidos, sino en los políticos y me encanta Rubalcaba".
El artista echa de menos que la juventud no disponga de más información. En cuanto a las encuestas sobre los temas que más preocupan a la sociedad actual, Carmona recalca que "estoy en contra de las drogas duras, pero considero que el cannabis es una cosa maravillosa que te quita los dolores y las depresiones, pero nadie habla del alcohol y el tabaco". El país está tan dividido que para el cantante "se está produciendo un retroceso en muchos aspectos. Hay gente por ahí muy rara y con unos pensamientos muy atrasados. Siempre he apostado por el progreso y el avance", dice.
La inmigración
Uno de los temas que preocupa a Antonio Carmona es la inmigración, de la que dice que "se vende a la gente un engaño. Piensan que esto es el paraíso, los traen las mafias y les dan 15 euros y que se busquen la vida. Es una barbaridad muy grande que aquí tengamos cuatro coches y siete relojes mientras allá se muere la gente y no ponemos manos a la obra".
Carmona tiene un proyecto en mente para ir con Alicia Navarro a Guinea Conakry, donde no hay ni centros de salud y donde quieren recaudar fondos para ayudar a los habitantes del lugar y evitar que se mueran de hambre. Durante una semana aprovechará para grabar sonidos de la escuela de percusión que hay en Guinea y darlos a conocer en España. Es una forma desprendida de percatarse de que el artista antes que músico es persona.
No a la piratería
Los tres deseos que pediría Antonio Carmona a los Reyes Magos son, primero, que se arregle la inmigración invirtiendo tiempo y dinero en los países de origen. El segundo deseo sería salud para él y los suyos y, por último, una guitarra granadina. Considera que "no se puede regalar la música. El dinero que se recauda de los discos luego se invierte en jóvenes valores". Carmona afirma que si se regala la música, que "se regale el jamón pata negra y el vino a todo el mundo". En cuanto a los concursos de "OT", cree que "los artistas españoles somos muy buenos, pero hay que hacer más galas para los que ya están consagrados. Hay que buscar un equilibrio". Este compositor dice que a él le cuesta mucho hacer una campaña de televisión, mientras que los "triunfitos" lo tienen más fácil. La cocina se le da muy mal, pero su madre ha cosechado muchos éxitos con su libro "La cocina gitana de Matilde Amaya". No duda en calificar a su madre como "la conexión entre el cielo y la tierra". Lo peor de esta vida para el artista es "que se te vaya la gente que quieres, como mi tío Tino, que me crió". Admira a su mujer como alguien positivo en su vida y eso dice que es lo que mantiene viva su relación, mientras que detesta a los violentos y a la gente que no cuida del planeta en que vivimos. El artista opina que el dinero no hay que atesorarlo, sino utilizarlo para repartirlo con la gente que lo necesita. Antonio Carmona presume de valiente, echa de menos a Antonio, a Lola Flores y a El Pescadilla. Detesta la programación rosa que satura las cadenas de televisión y que se dedican a "desenterrar a los muertos. Son terroríficos. Yo no veo esos programas. A Rosario y Lolita no les gusta estas máquinas de triturar carne y cuando nos reunimos comemos y regamos las plantas, pero no hablamos de esto".
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