Santa Cruz de Tenerife

La virgen de la botella

Después de que en 1945 llegase hasta la costa de Almáciga una botella con cinco estampas de la Virgen de Begoña, los intentos por que se construyera un templo en su honor han sido muchos. Por fin, ayer se colocó la primera piedra.
6/nov/06 21:37
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G. MAESTRE, S/C de Tenerife

La presencia de la Virgen de Begoña tiene su razón de ser en una curiosa y bella historia acaecida allá por 1945.

Según cuenta el párroco de la zona de Anaga, Vicente Espouy, "por aquel año se celebraba el Xacobeo y un grupo de fieles salió desde Bilbao en barco con dirección a Santiago de Compostela. Durante la travesía tiraron por la borda una botella que en su interior contenía un mensaje y cinco estampas de la Virgen de Begoña, con la firme intención de que allí donde llegase, construirían una ermita en su honor".

Evidentemente la botella llegó hasta la playa de Almáciga, donde fue encontrada por un matrimonio que se quedó con dos de las estampitas, una tercera fue a parar a manos de la maestra del pueblo y otra al cura de Taganana que era en aquel momento el inolvidable don Isidoro, y la última a un cura vasco que había por entonces en la iglesia de La Concepción.

El cura de Anaga explica que "gracias a este párroco se hicieron todos los trámites para que en 1949 por fin llegara la imagen de la Virgen a Santa Cruz, aunque por las malas comunicaciones de la época, donde ni siquiera había carretera, no llegó a Almáciga hasta un año más tarde".

La construcción de la ermita se hizo con rapidez, pero en el año 2000 hubo que derribarla debido a que amenazaba con venirse abajo, de ahí que ahora la colocación de la primera piedra del nuevo templo sea un gran acontecimiento para la zona.

En este sentido la concejala responsable del Distrito de Anaga asegura que "para los vecinos de la zona es un orgullo que por fin se ponga en marcha este proyecto tan deseado y por el que tanto se ha trabajado durante años".

El futuro templo no será sólo un lugar de oración para los que crean en la religión católica, ya que como explica Ilda López "se convertirá en un punto de referencia para toda la zona, porque se van a construir unos salones parroquiales en los que también se desarrollarán actividades de las que se podrán beneficiar muchas personas, además de facilitar la atención a quienes más lo necesiten".

Hoy en día no se construyen nuevas iglesias y mucho menos en zonas como Anaga, en donde el descenso poblacional es evidente, pero según aclara Vicente Espouy "es el fruto del trabajo que llevan haciendo desde hace más de 10 años tanto el cura anterior, Domingo Díaz, como el Obispado y los vecinos de la zona, a los que se ha unido una importante presencia de devotos del País Vasco".

En este sentido, los vecinos de Almáciga constituyeron una comisión para recaudar fondos para la construcción de este templo, por lo que además de continuar con esa labor se sienten profundamente satisfechos de que comiencen las obras, ya que desde la demolición de la antigua ermita hasta la actualidad se ven en la obligación de acudir a misa en un antiguo depósito de agua.

Según explica orgulloso el Padre Espouy "el templo tendrá una gran cristalera que dará a los Roques y será construida sobre cierta pendiente, de tal manera que cuando las personas accedan a la iglesia se encontrarán con que la imagen les queda a la altura de los ojos".

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