EL RECIENTE HECHO de que el conductor de una ambulancia se negara a entrar en el barrio de Añaza si no acompañaba al vehículo sanitario una dotación policial, ha producido malestar en la mayoría de los vecinos. Es comprensible esta actitud de quienes viven en aquel sector urbano y que son gente honrada, trabajadora y dotados de gran sentido de convivencia. No se puede tolerar, como afirman, que por unos jóvenes delincuentes incontrolados se esté ganando el barrio ese calificativo de poco menos que "ciudad sin ley". Si no hay ley, es porque tenemos unos gobernantes o unos legisladores que no tienen la menor idea de qué es eso de convivir en sociedad, respetándonos todos, unos a otros, y respetando igualmente las normas establecidas.
¿Para qué se vota entonces y tenemos una parodia de democracia, se preguntan, si unos cuantos chicos perversos o maleducados se pueden hacer con un barrio entero? Todos sabemos que es uno de los sectores urbanos mejor trazados de Santa Cruz. Con amplias calles y aceras y junto al mar, para que los vecinos puedan respirar aire puro. Todo ha sido trazado con sentido de la convivencia. Todo, menos el orden público o la tranquilidad.
Porque que existen jóvenes díscolos y sin urbanidad alguna, es cierto, pero para eso, repetimos, está la autoridad competente, que tiene que "mojarse" y tomar las medidas necesarias para que eso no ocurra. No se puede tolerar, como dicen los vecinos, que unos chiquillos se hagan con el control del barrio.
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