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LA BUENA UVA JOSÉ H. CHELA

Lenguaje choricero

23/oct/06 21:36
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ADVIERTO al lector de que, en esta columnilla de hoy y pese al título, no va a encontrar ningún asunto relacionado con la gastronomía. Me refiero, en ella, a otros chorizos ajenos a la charcutería, porque, aunque el personal tienda a suponer que ese extendido y popular vocablo utilizado para designar al ladrón tiene algo que ver con el embutido, lo cierto es que procede del caló: de chori y del verbo chorizar, que significa mangar, robar.

Dicho lo cual, entro en materia. La publicación últimamente del contenido de las conversaciones telefónicas de alcaldes, ediles y colaboradores municipales de pueblos y ciudades donde se han producido grandes pelotazos y escándalos urbanísticos, demuestra la grosera manera de expresarse de estos corruptos, que emplean, habitualmente, un lenguaje basto, directo, crudo y choricero, capaz de sonrojar a cualquiera.

- Tú me das la pasta y yo me piro.

- Aquí, si no me untan bien a mi, no se firma un papel más.

- Tú te embolsas treinta kilos y a mi se me queda cara de gilipollas.

Y así mucho. Con lo fácil que sería comentar, eufemísticamente, un suponer:

- Resulta verdaderamente imposible avanzar en el proyecto sin que se cumplan en su totalidad los requisitos previstos.

Es decir, que, además de mamones, pringados, estafadores y delincuentes, muchos de los cuales, naturalmente, llegaron a los cargos que les han permitido forrarse y hacerse fraudulentamente multimillonarios, asegurando que pretendían servir a la sociedad y sacrificarse por el bienestar y el progreso común, además de todo eso, digo, soeces y carentes de clase.

Antes, los ladrones de guante o de cuello blanco se comportaban, al menos, aparentemente, como caballeros, cuidaban sus modales y sus palabras. Su lenguaje era intachable. Pero, actualmente acceden a la política, en todas partes, no sólo en Marbella, claro está, demasiados cachanchanes zafios e ineducados de los que no cabe esperar siquiera un mínimo de elegancia al tratar sus sustanciosos e ilegales negocios. No por hablar más finolis, por supuesto, sus comportamientos podrían considerarse menos graves. Sin embargo con el uso habitual de esas expresiones barriobajeras y tan propias de chorizos del montón, como les decía, ratifican mayormente su estatura moral y su talla personal. Contentos tendrán a sus electores. Imagino que a ninguno se le ocurrió imaginar ni por asomo que sus conversas telefónicas iban a ser grabadas y difundidas. La sensación de impunidad -y han sido demasiados los años de impunidad de los que han gozado tales maleantes- conduce inevitablemente, y por lo que se, ve al encanallamiento. En todos los sentidos.

josechela@hotmail.com

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