E.C., S/C de Tenerife
El parque de viviendas en Canarias se ha disparado en los últimos años, y desde 2001 ha crecido un 12,6 por ciento, un aumento que sólo supera la comunidad andaluza. En cinco años se han construido casi 108.000 residencias, lo que supone un ritmo de crecimiento superior al ya de por sí fuerte que ha experimentado la población del Archipiélago, que en estos últimos cinco años ha aumentado un 10,4 por ciento.
El resultado es que en la actualidad el Archipiélago, con dos millones de habitantes, tiene ya casi un millón de viviendas, y este sector no da síntomas de desmayo, al contrario de lo que ha ocurrido con la construcción turística.
Se trata además de un fenómeno que se está produciendo en todas las comunidades autónomas con mayor expansión turística, ya que muy cerca de los ritmos de crecimiento de Andalucía y Canarias están los de Murcia o Valencia, que crecen también bastante por encima de la media estatal, que está en un 10,3 por ciento durante este último período, según los datos del Ministerio de Vivienda.
Además, esta tendencia de fuerte crecimiento en las viviendas parece venir de bastante atrás, porque entre 1991 y 2001 Canarias fue la región con un aumento mayor de las residencias, que aumentaron un 46 por ciento.
Cada año se construyen en Canarias, por tanto, entre 25.000 y 30.000 nuevas viviendas, que además tienden a concentrarse en las zonas del litoral con mayor crecimiento urbanístico, sobre todo en las zonas turísticas, donde en los últimos tiempos, no sólo en las Islas sino en todo el país, se está produciendo un giro en la construcción hacia el sector residencial, como se denunció en el último informe "Destrucción a toda costa" de la organización ecologista Greenpeace, que resaltaba especialmente la situación del Archipiélago.
Muchas de esas viviendas van a cubrir las necesidades que se derivan del crecimiento poblacional, pero muchas otras están destinadas al sector turístico y otras muchas, cerca de 150.000 en Canarias, simplemente están vacías.
Durante el debate que se vivió en Canarias en la legislatura pasada sobre los límites al crecimiento urbanístico sobre todo en las islas turísticas, no sólo se habló de la necesidad de contener el número de alojamientos turísticos, sino que también se habló del sector residencial, y en especial se hizo alusión a la necesidad de contener las segundas residencias, aunque después en este sentido no se ha avanzado gran cosa a pesar de que cada cierto tiempo es un argumento que se retoma.
En todo caso, y dada la actual tendencia, el debate no está ni mucho menos cerrado, y ya algunas comunidades, como Baleares, tomaron en su momento iniciativas en el sentido de limitar el crecimiento residencial.
Medios para limitar
La palabra "moratoria" aplicada a este contexto, sin embargo, parece asustar al viceconsejero de Ordenación Territorial del Gobierno canario, Fernando González, que considera que hay formas de limitar este crecimiento a través de los mecanismos habituales de planificación y ordenación del territorio. Además, considera que ese aumento del parque residencial ha sido muy "controlado", porque se ha usado menos suelo que en otras regiones.
El jefe del servicio de Ordenación del Territorio del Gobierno canario y uno de los máximos responsables a nivel técnico de la Ley de Directrices, Faustino García Márquez, considera, sin embargo, que no es tan descabellado empezar a hablar de una moratoria, al menos para las segundas residencias y las cada vez más que se destinan al turismo, porque cree que a largo plazo "eso nos va a provocar un problema y no tenemos en estos momentos defensa ante esa avalancha que se nos viene encima".
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