Santa Cruz de Tenerife

La Gallega de Santa Cruz

De los once pueblos del distrito Suroeste, La Gallega liderará el mayor crecimiento de la ciudad. Frente a los actuales 4.100 habitantes, el PGO prevé que se multiplique por cinco su población en los próximos doce años.
HUMBERTO GONAR, Tenerife
1/oct/06 21:35 PM
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Si la década de los años ochenta supuso el nacimiento de Añaza, el asentamiento urbano más importante que, gracias al movimiento social, logró un amplio equipamiento, ahora parece tocarle el turno a La Gallega. Este pueblo, a mitad de El Chorrillo, Barranco Grande y El Sobradillo, se prepara para protagonizar uno de los incrementos demográficos más importantes, según prevé el Plan General para los próximos doce años.

Este núcleo, desgajado de El Sobradillo y que lleva el nombre de La Gallega en recuerdo del lugar de origen de la que fuera la propietaria de esta gran finca, se dispone a multiplicar por cinco los 4.100 habitantes censados a fecha del pasado 31 de julio.

Lo que pareciera un lugar de vida vegetal anárquica, salpicado por casas unifamiliares entre naves industriales y alguna que otra era que recuerda su vocación agrícola, se ha poblado paulatinamente hasta consolidar una gran columna vertebral, la avenida de Las Hespérides, que enlaza con Los Majuelos. Dicha arteria garantiza su conexión a una vía rápida, el enlace de Santa María del Mar a Las Chumberas.

A juicio del concejal del Suroeste, Hilario Rodríguez, de un pueblo con unos pocos vecinos, La Gallega ha pasado a convertirse en una centralidad. "No hace falta salir de La Gallega para poder encontrar una variada oferta de supermercados, como Hiperdino o Radevi, varias farmacias, un centro de terapias alternativas... Sin salir de La Gallega, el visitante o vecino puede degustar el sabor de la comida típica china o italiana", destaca Hilario Rodríguez.

De aquella finca de La Gallega, se conserva su escarpada orografía, sorteada por viviendas unifamiliares en forma escalonada, como evocando las terrazas de las viejas fincas; muchas de ellas ya historia. Pero no todo son parabienes en este lugar, como reprochan los vecinos de la rotonda de La Gallega, enclave que promete convertirse en el nuevo centro neurálgico en un par de años, a mitad de camino del Parque de Santa Catalina, al que ahora pretenden denominar como parque de La Gallega, y la propia avenida de Las Hespérides. Mientras las edificaciones se han bordado en hormigón por la ladera con un máximo de dos alturas, en la misma rotonda se construye un bloque que actuará de pantalla, "robándole" la vista a los vecinos que viven detrás. Pero quizás sea ésta la excepción que confirme la regla en un pueblo que vive de cara al mar, acostumbrado a secarse la cara con las bocanas de aire que los visita más veces de lo que a alguno le gustaría.

El desarrollo demográfico de La Gallega camina de la mano de la planificación urbanística, según el concejal de Distrito, quien asegura que se ha dejado en el olvido la anarquía en la que se encontraba este barrio gracias al nuevo Plan General, pendiente de aprobación provisional. Para Rodríguez, el hecho de que La Gallega pase de los 4.100 habitantes a 20.000 conlleva dotarla de equipamiento social, asistencial y cultural.

En La Gallega, la avenida de Las Hespérides ya es un eje fundamental en la circulación, pero se mejorará con un enlace que lo unirá con el Hospital Universitario de Canarias, desde donde saldrá la segunda fase del tranvía. Este trazado se incluye dentro de los 56.804 metros cuadrados para los sistemas generales de transportes, así como 13.340 metros cuadrados de espacios libres.

El concejal del Suroeste asegura que la oferta lúdica y de equipamiento ya es una realidad. Más allá de la amplia variedad de servicios que se localizan en la avenida de Las Hespérides, este pueblo ha incorporado el Parque de La Gallega, conocido como de Santa Catalina por su proximidad al cementerio de El Sobradillo. El impulso definitivo de este lugar lúdico, con una superficie de 37.834 metros cuadrados -casi la mitad que la del Parque García Sanabria-, lo recibió en la gala de elección de la reina de las pasadas fiestas de mayo y, un poco más tarde, cuando se convirtió en el escenario elegido por la Alcaldía para presentar la nueva flota de Urbaser, empresa encargada de la limpieza del municipio.

A este elemento estructural, el concejal de zona suma la que denomina como rotonda central del Suroeste, localizada al final de la subida por caramelos Rositén o al final de la avenida de Las Hespérides, según se decida acceder al lugar. Dicha rotonda será un lugar clave para La Gallega, pues ahí se han realizado las reservas de suelo correspondientes para edificar el centro integrado municipal Tinzar, así como un equipamiento docente y hasta un Centro de Salud. Complementando la dotación, se ha incluido la Casa Municipal de la Juventud. El Ayuntamiento de Santa Cruz prevé en los próximos doce años la construcción de doce centros integrados. De ellos, cinco se distribuirán por el Suroeste y precisamente uno de ellos, el primero, se levantará en esta rotonda, próxima a Barranco Grande. Según las previsiones que baraja la corporación, en el primer trimestre del próximo año está previsto que se proceda a la colocación de la primera piedra del Centro Dotacional Tinzar.

Pero más allá de acreditar que Santa Cruz está preparada para recibir a los nuevos 15.000 vecinos de La Gallega, el concejal de zona afirma que el residente de esta zona ya puede disfrutar de nueve parques y siete plazas. Entre las más "antiguas" del lugar, el recoleto espacio que se localiza junto a la ermita de la Santa Cruz, anexa a la asociación de vecinos Guacimara, que preside Luciano Díaz, también miembro de Tagoror del Suroeste.

"Siempre hay gente para todos los gustos, pero La Gallega nunca ha estado tan limpia como ahora", asegura, a la vez que reconoce los atractivos de vivir en este lugar, un mirador de Santa Cruz que mantiene las distancias de los "daños colaterales" de las grandes conurbaciones, sin perder el pulso de la oferta de vanguardia, como sucede en su espina dorsal, la avenida de Las Hespérides.