Tenerife

El hallazgo del Castillo de San Cristóbal altera el proyecto de la plaza de España

El vicepresidente del Cabildo y el director insular de Cultura han pedido a los suizos Herzog y De Meuron incluir el vestigio de la muralla en su proyecto. La fortificación, descubierta donde se prevé el estanque, parecerá tener un foso.
MÉNDEZ/GONAR, Tenerife
23/ago/06 20:39 PM
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El vicepresidente del Cabildo y responsable del área de Planificación, José Manuel Bermúdez, y el director insular de Cultura con delegación también de Patrimonio Histórico, Cristóbal de la Rosa, no cabían en sí de gozo en la rueda de prensa que ofrecieron al mediodía de ayer para confirmar el descubrimiento de una de las cuatro esquinas en forma de diamante que caracterizaban al Castillo de San Cristóbal, construido en 1575 y demolido en 1929.

Junto a Bermúdez y De la Rosa estuvieron presentes el arqueólogo del Cabildo José Carlos Cabrera y el técnico gestor del proyecto, Carlos Cabrera, quienes explicaron los pormenores de una de las tres fortificaciones, junto a Paso Alto y el Castillo Negro o de San Juan, claves durante siglos en la defensa de la capital tinerfeña.

El vicepresidente del Cabildo confirmó que a finales de junio se encontraron restos de los sillares o cimientos del flanco oeste del castillo (aunque en la documentación aportada se hablaba del flanco este), con planta triangular y una extensión lineal de unos 15 metros. La altura máxima del lienzo de la muralla rescatada de los escombros puede superar los dos o tres metros, según José Carlos Cabrera, quien matizó que esta altura no es igual en los vestigios encontrados.

El historiador recordó que el castillo se demolió en 1929 para dejar paso a la nueva plaza de España, inaugurada en enero de 1947. Para ello, sólo se procedió a destruir la parte de la fortificación que sobresalía de la rasante trazada de la cota cero, desde donde se comenzó la construcción del monumento a los Caídos. Por ello se entulló la caleta de Blas Díaz, que estaría frente a la actual fachada de Correos, y se mantuvo la parte del castillo que no sobresalía de la rasante. De ahí que haya sido posible este hallazgo

Bermúdez anunció que el descubrimiento de este tramo de la vieja muralla obligará a introducir una modificación en el proyecto original de la rehabilitación de la playa de España, lo que redundará en un lógico retraso en la entrega de esta fase de la obra, que estaba previsto que se culminara doce meses y medio después de que se iniciaran los trabajos el 6 de marzo pasado. Para el vicepresidente del Cabildo, la magnitud del hallazgo de este diamante del castillo es de tal calado que su recuperación es prioritaria frente al coste o el tiempo que eso suponga.

Bermúdez dijo que, más allá de la satisfacción que embargó a técnicos y políticos cuando se descubrieron las ruinas del Castillo de San Cristóbal, "siempre tuvimos previsto que podíamos encontrar restos" de la antigua fortificación. De ahí que expertos del Servicio de Planificación y Patrimonio Histórico giraran visitas casi diarias a la obra de remodelación de la plaza de España en busca de la vieja fortaleza. Hasta el pasado 28 de junio sólo se habían encontrado algunos ladrillos de piedra que pasaron a formar parte de los escombros que permitieron entullar la caleta de Blas Díaz. Luego apareció la fortificación, si bien los técnicos del Cabildo descartan nuevos descubrimientos, entre otros motivos porque el otro diamante, el más cercano al Palacio Insular y al mar, se podría encontrar bajo el propio monumento, "que no vamos a tocar, entre otras cosas porque cualquier excavación en la zona podría poner en peligro su estructura", explicaron.

Cristóbal de la Rosa sólo tuvo palabras de elogio hacia los técnicos y autores del proyecto, destacando la estrecha colaboración que ha reinado entre los miembros de los departamentos de Patrimonio Histórico y de Planificación, "envidia de otras administraciones a nivel nacional".

Sobre el futuro que le espera a estas ruinas, tanto José Manuel Bermúdez como Carlos Cabrera explicaron que se le ha pedido un modificado del proyecto a sus autores, los arquitectos suizos Herzog y De Meuron, para ver cómo se van a combinar los vestigios de la historia de Santa Cruz con este proyecto de vanguardia.

El director insular de Cultura aseguró que el diamante de San Cristóbal se localizó a medio metro de diferencia sobre las previsiones cartográficas de los técnicos. Como prueba de la preocupación del Cabildo por recuperar el castillo desde que se planteó intervenir en la plaza de España, De la Rosa recordó al que fuera director del Museo Arqueológico, Rafael González Antón, con quien compartió su anhelo por rescatar este vestigio de la historia.

Más allá de felicitaciones por encontrar una joya que servirá de reclamo a propios y extraños, José Manuel Bermúdez planteó su decidida apuesta por "recuperar la memoria de la ciudad y que tenga en ella un lugar privilegiado". A falta de que los arquitectos suizos envíen en septiembre sus alternativas para incluir estas ruinas como punto neurálgico en la nueva plaza de España, el vicepresidente del Cabildo dejó entrever la posibilidad de que la vieja muralla, aunque está por debajo de la cota de la obra, pueda ser visita de forma guiada y en grupos reducidos o, con otra fórmula, dejarla abierta al público para presentar con orgullo un vestigio de casi cinco siglos de historia.

El diamante encontrado está donde se prevé construir el estanque, entre el bar Atlántico, La Alameda y el monumento, y justificaría esta charca de vanguardia.

La calle Castillo

Como si de una profecía se tratara, el diamante del Castillo de San Cristóbal vino a aparecer justo donde los suizos Herzog y De Meuron enclavaron un estanque que simula las mareas del Océano Atlántico, evocando el viejo anhelo de la ciudad por no perder su contacto con el mar. Años después de su construcción, esta fortificación volverá a flote de una forma singular, pues permanecerá por debajo de la cota de la nueva plaza de España -como lo ha estado desde su demolición, en 1929-, pero estará integrado en un estanque que bien podría parecer el foso del castillo. Curiosamente con el agua por encima de la muralla. De ahí la complejidad de la solución que le deberán buscar Herzog y De Meuron. El director insular de Cultura, Cristóbal de la Rosa, se llegó a mostrar hasta nostálgico cuando recordó en "petit comité" que, desde que nació en la calle Pérez Galdós, siempre le preguntó a su familia el porqué del nombre de la calle del Castillo. Fue su tía Luisa, nacida en la primera década del siglo XX, quien le explicó lo que él "descubrió" casi cien años después.