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DIETAS DE VERANO

La otra recuperación de septiembre

Los invitados al debate de esta semana cuestionan unánimamente la efectividad de algunas dietas que ofrecen rápidos resultados y caídas drásticas de peso, y los productos milagro que triunfan con la ayuda del famoso que los publicita, cuando sólo sirve hacer más ejercicio y cambiar los hábitos alimenticios. Visite a su médico.
6/ago/06 06:32
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Podríamos dar por cierto que las consultas de dietistas y nutricionistas están llenas, en estos días, de personas que quieren adelgazar, preferiblemente por la vía rápida y, a ser posible, sin sufrir. Así parecen atestiguarlo el que muchos especialistas declinaran la invitación para participar en este debate, que alegaron no poder desatender a sus pacientes. Tampoco hubo suerte con alguien que se atreviera a defender en este foro las propiedades de un producto adelgazante.

Sí aceptaron debatir sobre las dietas del verano y productos "milagro" adelgazantes Agustín Farrona Rodríguez, en representación de la Asociación de Obesos de Canarias -aunque lo es por solidaridad con su padre, ya que él no lo es en absoluto-; Yone Quintana Mayor, farmacéutico en Tacoronte; Alberto Armas, médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, y María de los Ángeles Castillo, de la Asociación de Herboristerías de la provincia tinerfeña.

La primera en romper el fuego fue la representante de las herboristerías, Mary Castillo, quien advirtió del "problema grave" que supone la utilización de algunos productos adelganzantes sin control médico o de especialistas en nutrición. La consecuencia más generalizada suelen ser las afecciones en el riñón por el uso de diuréticos, señaló.

Corroboró esta primera llamada de atención sobre las posibles afecciones el médico presente en este debate, Alberto Armas, que, si bien aseguró que no siempre se puede determinar el origen del problema de riñón con el que algunas personas acuden a una consulta, se mostró convencido de que "si se hiciera un rastreo probablemente lo detectaríamos".

Añadió este especialista la precaución que se debe tener ante las posibles alergias y con el uso de determinadas dosis, teniendo en cuenta que hay productos que, aún habiendo pasado los controles médico-sanitarios, su prescripción debe ser personalizada.

"Todos los días tengo personas que vienen con que han tomado algo que no les ha hecho bien, sobre todo personas mayores que atienden a las llamadas dietas milagro que sirven para todo, para adelgazar, para la artrosis...", aseguró la profesional de herboristería, para quien son, muchas veces, "un timo, porque hay que adelantar dinero, y funcionan como una venta piramidal". "Están jugando con la salud de la gente y no tienen ni idea de lo que están recomendando", alerta Mary Castillo, que lamenta que esté afectando a la actividad del sector.

Según un estudio, cuyos datos facilitó Yone Quintana, "la calvicie y la obesidad" son las afecciones que más preocupan a los usuarios desde el punto de vista de la demanda que realizan de productos farmacéuticos sin haber consultado a un especialista y que el farmacéutico se atrevía a prescribir.

Sin embargo, el propio profesional reconoció que esta prescripción no puede ser automática, puesto que "un producto como el fucus ayuda a perder kilos, pero no lo debe tomar una persona afectada del tiroides".

En defensa de los profesionales farmacéuticos salió Alberto Armas, quien dijo estar "más preocupado por los pseudoprofesionales y por el intrusismo de personas que se permiten poner dietas, a pesar de que se trata de una intervención terapéutica".

Del mismo modo, Mary Castillo cuestionó lo que denominó "pseudoherbolarios", personas que venden a una persona y hacen que ésta venda a su vez el producto a sus vecinas porque quizá le ha ido bien". Reiteró, por ello, su defensa de los verdaderos profesionales, en permanente formación con la asistencia a cursos de nutrición y dietética, aseguró.

Para Agustín Farrona, el planteamiento clave de alguien que quiera adelgazar es que "debe cambiar de hábitos" y consideró que el verano puede ser mejor el momento para hacerlo, teniendo en cuenta que, debido al calor, se come más verdura y fruta, y las comidas suelen ser menos copiosas. Su planteamiento fue seguido por el resto de contertulios, que pusieron el énfasis en que, de otro modo, lo único que se consigue es un desequilibrio del cuerpo y el consabido efecto "yo-yo" de las dietas rápidas. "Seguro que bajan cuatro kilos, pero que luego suben ocho", apostilló el representante de la Asociación de Obesos.

"Las dietas en que se baja rápido de kilos no son buenas y, además, causan un desequilibrio en el paciente y el efecto rebrote", insistió también el doctor Armas, quien recordó que la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad recomienda una pérdida gradual y no superior al 5 ó 10 por ciento del peso.

En cuanto al perfil de la persona que decide someterse a una dieta, Mary Castillo destacó que "las mujeres como yo estamos a dieta todo el año", para añadir que las chicas jóvenes se lo plantean ante la idea de ponerse el bikini o un short.

La representante de las herboristerías criticó la imagen que ofrecen las modelos en los medios de comunicación, "que difunden la idea de perfección y una figura lisa, plana y sin formas", lo que hace que "muchas adolescentes se pongan a dieta, a pesar de que es normal que en esa etapa les sobren tres o cuatro kilos".

El doctor Armas estimó que "el 30 por ciento de la población quiere perder peso", y lo relacionó con que ése es el porcentaje de personas que sufren problemas de sobrepeso, y "todo el que tiene kilos de más quiere ponerse a dieta". Pero matizó: "Hay gente que quiere adelgazar y no sabe cómo. Es como lo de dejar de fumar". Ahí es donde surgen los atajos o el copiar las dietas de los famosos. "Lo de la alcachofa se está llevando muchísimo", puso de ejemplo el farmacéutico Yone Quintana. "Y también los diuréticos, sobre todo las personas mayores a los que cuesta más perder peso, y los parches".

Para este farmacéutico "la dieta de Rociíto (la de la alcachofa) forma parte del gran despliegue de publicidad engañosa que existe en torno a los sistemas para adelgazar.

"La alcachofa, la cola de caballo o el fucus ayudan, pero no sustituye a ninguna dieta o si sigues comiendo fritos o bocadillos", apuntó Mary Castillo.

De hecho, agregó Yone, "en muchos productos que se venden en farmacias pone complemento nutricional, lo que ya indica que existe un déficit".

"Así la empresa se lava las manos poniendo producto nutricional", terció Agustín Farrona. "Y están utilizando locales sanitarios, como son las farmacias, que para la gente dan seguridad", reconoció uno de sus profesionales. "Por ejemplo, el que anuncia la cantante Rosa", citó Mary.

"Eso tiene en pie de guerra al sector farmacéutico. Aprovechan la normativa poco clara para eso", señaló Quintana.

"El vinagre de manzana, las babas de caracol... Yo, en mi vida había oído esto", expresó la especialista en herbolaria.

"Existe un poco de pseudociencia", opinó Armas, que explicó que otras disciplinas han copiado la metodología de la medicina en torno a un elemento que produce un resultado, pero al que hay que someter a una experimentación.

De ese modo, dijo, se presenta un producto al que se le aplican determinadas propiedades "con un lenguaje y discurso similar" al que requiere la investigación médica. "Es un quemador de grasa, dicen, pero ¿qué es eso?", cuestionó.

La publicidad, coincidieron, tiene mucho culpa, a pesar de que la ley y determinados códigos éticos exigen una autorregulación en este ámbito. Aunque es evidente que no se cumple.

"Realmente es un problema grave", valoró Mary Castillo. "Cuando la gente va a a un herbolario pretende que le des lo que lo que ha visto en televisión, y cuesta mucho hacerles comprender que deben cambiar de hábitos".

Para Alberto Armas, la clave es esa: "Modificar las pautas de vida, variar la alimentación y hacer más ejercicio físico". "Cualquiera que quiera bajar cuatro kilos, con ejercicio todos lo logran, pero hay que cambiar los hábitos", se mostró de acuerdo Agustín Farrona.

Sí se pusieron en entredicho son las dietas que incitan a bajar rápidamente de peso. "Es un disparate. No hay que perder ni agua ni nutrientes, hay que perder grasa corporal, y el ejercicio físico es fundamental", insistió Alberto Armas. "Además de no incorporar más grasa", agregó.

Sin embargo, aclaró que la aportación de calorías no es lo más importante, según diversos estudios, sino "la fuente de esas calorías y si proceden de grasas de calidad".

"El problema es de educación, de inculcar a los niños hábitos de alimentación equilibrados desde pequeños. Porque las dietas de verano no aportan nada, sólo un efecto boomerang que se verá en septiembre o diciembre e hipoglucemias", valoró el representante de la Asociación de Obesos de Canarias, Agustín Farrona.

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