HOY, 2 DE JUNIO de 2006, el Pleno de la Corporación de Tacoronte, en un gesto que nos honra a todos los tacoronteros, y de paso a todos los habitantes de estas islas, que todavía llevamos en nuestras mentes y cuerpos las lacras de lo que es emigrar, primero para otras tierras y ahora hacia la nuestra, por unanimidad ha aprobado la aportación del 0,25% de su presupuesto para la creación de una ONG que se encargará de desarrollar en el África Occidental actividades que harán efectivo el proverbio chino de "No le des un pez, enséñalo a pescar".
La solicitud presentada por la representación del Partido Socialista por primera vez en esta corporación fue debatida con altura de miras. No salió a relucir la típica acritud en las exposiciones. Se llegó a la conclusión de que el montante del 0,5%, por ser Tacoronte un municipio pequeño y el destinar ese porcentaje, aunque sea para un fin tan necesario como al que se va a dedicar, representaría una carga, por lo menos inicialmente, muy onerosa. Pero se prometió que para el próximo presupuesto la solicitud inicial seria tomada en cuenta.
Este ejemplo seguramente cundirá en los demás municipios canarios, lo que redundará en la creación de organizaciones que canalizaran sus actividades para la radicación en sus puntos de origen a los habitantes de esas zonas depauperadas.
Si Europa, y en ella España, que son los culpables de la situación que hoy viven los países africanos, a los cuales hicieron víctimas de su rapiña colonialista, no hacen lo que en mínima escala, como pretende hacerlo Tacoronte con su rugido de ratón, pero que ruge creyéndose león, los trastornos sociales en Europa, y especialmente en Espa- ña, serán impredecibles.
Nuestras islas están llenas de ejemplos de depredación cometidos por nuestros emigrantes en los países que vivieron, con la coincidencia en el tiempo de que el mayor volumen de nuestra emigración se radicó en el país de acogida, muchos por estarles negados el retorno. Les nacieron sus hijos. Ascendieron en la escala social de la cual partieron sus padres y hoy sufren las políticas erróneas que hoy, desde Tacoronte, se quieren corregir, con las cuales se desmontaría la demagogia mediante la cual se les ofrece un paraíso que realmente no existe y se les desarraiga de un país en el que ha transcurrido todas sus vidas. Esto es válido para los africanos.
Aquí, en Canarias, vivimos diariamente el mal que se puede hacer a través de las malas políticas aplicadas con los emigrantes que se vieron obligados a dejar nuestras islas. La emigración fue tomada muy poco en serio. Se le ha tratado de dar una imagen folclórica, que con la realidad no tiene nada que ver. Lo mismo que ahora, que le estamos viendo los cuernos al diablo, queremos tomar medidas para que el problema no nos aplaste. Es bien sabido lo dado que somos a no enfrentar los problemas que son solamente nuestros y de nadie más, nos hace presenciar a nuestro presidente, don Adán Martín, a la figura infantil de cuando estábamos en el Colegio de don Matías Llabrés, el Tinerfeño Balear, y le gritábamos "maestro, este niño me pegó". En este caso, el Rey hacia de maestro.
Lo mismo que todos los concejales, al finalizar este pleno en cuestión, desde el alcalde hasta el ultimo edil, nos felicitamos por presentar a nuestra colectividad esta iniciativa, nos felicitaríamos de constatar que nuestras autoridades autonómicas y estatales, cumpliendo las leyes, nos dieran la buena nueva de que la Guardia Civil y las autoridades de Tránsito, cumpliendo lo que la ley les ordena, ya no perseguirán para multarles a unos ciudadanos españoles, cuyo único pecado es haber creído en lo que sus padres les inculcaron del amor a sus islas, reforzados en la demagogia de pan y circo de nuestro Gobierno autonómico en Venezuela. Lo mismo que se pretende radicar en la orilla africana a los viajeros de cayucos, hagámoslo con nuestros paisanos y descendientes en su medio americano, pero sin demagogia.
La deprimente imagen que nos dieron destruyendo los cayucos, el constatar el desprecio por un medio de vida y producción como es una embarcación, uno que lo ha vivido y sabe la utilidad que le dieron nuestros paisanos a muchos de los veleros que se llevaron a Venezuela, se te parte el alma.
Cuántas familias en estas islas vivieron de lo que produjeron los veleritos trabajando en tareas de pesca y cabotaje. Señores, aquí hacen falta hombres de empresa con sentido social y no hijitos de papa, o el típico mago que se asimila a la bonanza.
*Concejal de Tacoronte por el PSOE
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