EL DÍA, S/C de Tenerife
El parisino Juan Manuel Bonet, antiguo director del Instituto Valenciano de ArteModerno (IVAM) y del Museo del Prado en Madrid, actualmente ligado al Instituto Óscar Domínguez de Arte y Cultura Contemporánea (IODACC), manifestó ayer en La Laguna que "el surrealismo fue decisivo para el destino de la moderna cultura latinoamericana y, a la vez, para el de una serie de creadores de América Latina, quienes hicieron aportaciones absolutamente concluyentes, como también lo fueron las estancias de algunos surrealistas europeos como André Breton".
Bonet recordó, en la penúltima jornada del Congreso "Surrealismo Siglo XXI" que se celebra en Aguere, que en 1938 Breton viajó con su mujer, Jacqueline Lamba, a México, tierra por la que sintió un rápido flechazo, confiando en que "en sus montañas, su flora, el dinamismo que le confiere la mezcla de razas, así como en sus más altas aspiraciones", el país tendiera a transformarse en "el lugar surrealista por excelencia". Pero, según explica Bonet, esta estancia motivó las iras de la dirección de la LEAR, primer congreso de Escritores y Artistas Revolucionarios de México.
El siguiente ponente, Jorge Schwartz, uno de los estudiosos más apreciados de América Latina y miembro del Comité Internacional de la Colección Archivos de la UNESCO, habló sobre "el fenómeno más sorprendente del surrealismo en Brasil en los años 20 y 30". Para ello se centró en la figura de Benjamín Péret en Río de Janeiro y Sao Paulo, en pleno período dorado del movimiento en Francia, "una etapa poco conocida del autor, pero no por ello irrelevante". Otro autor al que Schwartz le concede un especial interés es a Jorge Lima, "que desarrolló una labor conjunta con el poeta Murilo Mendes y juntos publican en 1935 el libro Tempo e eternidade", recordó el ponente.
La última ponente de la jornada, la investigadora Amalia Rodríguez, se ocupó de la huella que dejó en los creadores de este movimiento la publicación, en 1900, "de La interpretación de los sueños", de Sigmund Freud. La obra fundacional del psicoanálisis fue objeto de "un fecundo malentendido", ya que "el entusiasmo de los artistas de vanguardia por el descubrimiento freudiano" no atendía al "núcleo duro de su descubrimiento, que toca el hueso de lo real", sino que, por el contrario, "les seduce la promesa de liberación humana, el uso de la asociación libre y de la imagen en un más allá de toda convención", indicó. "Es la vertiente imaginaria la que llamó su atención", sostuvo la especialista en teoría del discurso.
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