EFE, Madrid
Marco van Basten, el actual seleccionador holandés, contaba con trece años cuando e l mundo del fútbol conoció en su máximo esplendor el concepto del fútbol total. Eran tiempos de "la naranja mecánica", del Mundial 1974 de Alemania, y de la casi perfección balompédica de aquel equipo liderado por Johan Cruyff.
Sin embargo, Holanda es el paradigma de equipo que nunca pudo o supo estar en el sitio adecuado en el momento oportuno, porque a pesar de demostrar que entre 1974 y 1978 era la mejor selección del mundo, nunca pudo levantar la Copa Jules Rimet.
Después de estar ausente en el último Mundial, A Van Basten, que ha devuelto a Holanda al primer plano internacional, no le ha temblado el pulso a la hora de dejar fuera a jugadores de peso como el centrocampista Clarence Seedorf o el delantero Roy Makaay.
Holanda juega como se le supone a uno de los grandes, que quiere volver por la puerta grande, con un vistoso 3-4-3, un juego por las bandas, mucha presión en el centro del campo y vive del olfato goleador de Ruud van Nistelrooy, el delantero del Manchester que ha sido el más certero en la fase de clasificación con siete tantos, pero no ha concluido bien la temporada, enfrentado a Alex Ferguson.
Su participación en Alemania será la octava en una fase final mundialista. Estuvo en 1934, 1938, 1974, 1978, 1990, 1994 y 1998. Al margen de los dos subcampeonatos (1974 y 1978), Holanda estuvo a un gran nivel en el Mundial de Francia (1998), cuando quedó eliminada en semifinales por Brasil, en un trepidante partido que se resolvió en los penaltis.
Van Basten es un técnico fiel a la escuela Cruyff, tanto que antes de aceptar el cargo, llamó al ex barcelonista para ver qué pensaba al respecto. Marco se convirtió, con 40 años, en el sustituto de Dick Advocaat. Su táctica es simple: "Ante todo deseo que mis jugadores practiquen un fútbol atractivo", una variante del "Salid y disfrutad" que hizo célebre Cruyff en los vestuarios de Wembley antes de que el Barcelona se hiciera con su única Copa de Europa en 1992.
El único título que tiene en su palmarés, la Eurocopa de 1988, recordada por el magnífico tanto logrado por Van Basten, una volea cruzada que batió a Rinat Dasaev.
Holanda llega con la intención de hacer un buen mundial, sin la presión de ser una de las favoritas, pero con un equipo competitivo y en el que también las individualidades podrían marcar diferencias. Van Basten no quiere hablar de objetivos a largo plazo y prefiere centrarse en lo que será la primera fase y sin pensar en más allá.
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