ROCÍO JURADO se ha ido para siempre. Pese a su gran fortaleza, un cáncer de páncreas nos ha privado de una voz incomparable, que ha estado más de cuarenta años en la primera línea del panorama musical. Querida en España e Hispanoamérica, su desaparición ha causado una profunda conmoción en ambas orillas, y los homenajes se preparan por doquier. Vivió siempre de su trabajo y su relación con la prensa siempre fue buena. Quizá hubiera censurado el montaje mediático en torno a su agonía, aunque lo hubiera entendido porque sabía que era una de las artistas más queridas. Desde el anuncio de su enfermedad hasta esta última etapa, la Chipionera no perdió la sonrisa.
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