SI ALGO VIENE quedando meridianamente claro desde hace ya muchos años es que Tenerife necesita un plan de ordenación de sus infraestructuras energéticas, aparte de ser uno de los planes que el Plan Insular de Ordenación de Tenerife (PIOT) obliga a realizar lo antes posible. Asuntos tan evidentes como la demostración de la precariedad de nuestro sistema de transporte eléctrico tras el paso de la tormenta Delta, el que se haya producido un solapamiento entre el nuevo trazado eléctrico del Sur y la vía del tren Santa Cruz-Adeje, la inexistencia de un mapa eólico que nos indique en qué lugar se sitúan los mejores emplazamientos para los nuevos aerogeneradores a instalar en esta isla, el futuro de las viejas calderas de vapor de la central de Caletillas o la idea lanzada desde el gobierno del Cabildo de instalar una central eléctrica en el norte de Tenerife son ejemplos meridianamente claros de la necesidad de tener este plan.
Desde el grupo insular socialista siempre nos hemos tomado muy en serio este asunto, siendo uno de los temas sobre los que más mociones hemos presentado, la mayoría rechazadas dentro de una estrategia absurda de Coalición Canaria de evitar reconocer méritos al adversario político. Así, la primera moción sobre planificación energética la presentamos en el primer pleno ordinario de este mandato, en julio de 2003. Fruto de aquel debate, el vicepresidente primero del Cabildo se comprometió a tener el plan energético para principios de 2005.
Ahora, el señor Bermúdez nos dice que el plan no estará antes del 2008, y en el último pleno va y le echa la culpa del retraso al Gobierno de Canarias, algo que le debió costar mucho porque el señor Bermúdez suele ser muy hábil a la hora de evitar cargar con las culpas a su propia formación política. El argumento esgrimido es que las competencias son del Gobierno de Canarias y era necesario firmar una encomienda de gestión para asumir el plan por parte del Cabildo, algo que parece que se retrasó más de dos años sólo por culpa del Gobierno de Canarias. La realidad es que el señor Bermúdez se olvidó del asunto durante casi dos años, hasta que nosotros le recordamos su promesa mediante moción al pleno de febrero de 2005.
Lo cierto es que no tenemos plan, y vamos a seguir sin tenerlo durante mucho tiempo. El que se echen la culpa entre el Gobierno de Canarias y el Cabildo del retraso no va a consolar a nadie. La isla de Tenerife necesita un plan energético no sólo para ordenar sus infraestructuras garantizando una mejor calidad de vida de los ciudadanos, sino para poder fomentar con cierto orden el desarrollo de las energías renovables.
Nuestra dependencia energética del exterior es casi total, y sólo mediante adecuadas políticas de fomento de las energías renovables, en una isla en la que sobran sol y viento, podemos lograr que parte de esa demanda energética la cubramos con producción local. La producción de energía a través de fuentes renovables no sólo aumenta nuestra independencia energética del exterior, sino que genera puestos de trabajo de calidad y mejora nuestro medio ambiente.
Los despistes del señor Bermúdez le salen muy caros a la isla de Tenerife, y tener que esperar hasta el 2008 para tener el plan de ordenación de las infraestructuras energéticas es una mala noticia producto de su falta de responsabilidad en estos importantes temas. Si nos hubieran hecho caso en su momento, muchos problemas se habrían podido evitar y a día de hoy estaríamos con plan energético y perfectamente preparados para dar el gran salto en la introducción de las energías renovables en Tenerife.
*Consejero del Grupo Socialista en el Cabildo Insular de Tenerife
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD