Santa Cruz de Tenerife

Se busca vigilante

El Instituto Canarias Cabrera Pinto, que estos días celebra su 160 aniversario, cuenta con uno de los museos más sorprendentes de las Islas, con fondos científicos y artísticos de gran valor. Permanece cerrado simplemente porque no hay fondos para pagar a un vigilante.
D. BARBUZANO, La Laguna
23/abr/06 15:17 PM
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El Instituto Canarias Cabrera Pinto celebra estos días sus 160 años de historia, pero la noticia de este acontecimiento bien podría centrarse en que si algún organismo oficial pagara un vigilante y diera al centro otra ayuda para su conservación, el histórico inmueble docente podría abrir al público de Tenerife y a todos los turistas que visitan la ciudad su extraordinario museo, que alberga una importante colección de animales, aparatos de física y química y hasta pinturas del Museo del Prado.

El director del instituto, David Pérez Dionis, recuerda que el museo principal está formado por la sala Agustín Cabrera, que alberga los fondos de historia natural, y la sala Blas Cabrera Felipe, donde se exponen instrumentos, máquinas, elementos de laboratorio y los instrumentos de la estación meteorológica que se creó el 24 de junio de 1867. Además hay que añadir las pinturas existentes en el salón de actos del centro, que pertenecen al Museo del Prado y que, según el director, fueron traídas por decisión del rey Alfonso XIII cuando visitó La Laguna en 1906 para que los cuadros fueran admirados por los estudiantes y la sociedad en general.

Pérez Dionis subrayó que existe una sociedad española para el estudio y conservación del patrimonio histórico educativo cuyo objetivo es promover los casi 60 institutos históricos de España con museos, entre los que se encuentra el Cabrera Pinto. El instituto lagunero se va a integrar en dicha sociedad con la idea de que el centro pueda obtener también ayuda económica para la conservación de los fondos que atesora.

Desde 1980 un grupo de profesores del instituto se ha encargado de restaurar y exponer en mejores condiciones que en el pasado los fondos, que tienen un gran valor educativo para los alumnos y para el público en general.

Los orígenes del museo se remontan a 1825 y a los pocos materiales que había en la antigua Universidad de San Fernando, entre los que ya figuraba una momia guanche. En 1870 ya existía una rica colección de mineralogía compuesta por 770 piezas, 237 de ellas de las Islas Canarias. En el curso 1873-74 se trajeron de Madrid un mono disecado, un pato, una avefría, un pito real, un martín pescador, una corneja, una oropéndola y 56 pares de ojos de diferentes especies. Además, el catedrático de Historia Natural Vicente Mompó y Vidal donó 168 moluscos y otros materiales, como 12 huesos de guanches. A principios del siglo XX se fueron sucediendo las donaciones que forman el actual museo natural, en el que se exponen interesantes colecciones de aves, peces, impresionantes reptiles como serpientes o cocodrilos y hasta un curioso murciélago de grandes dimensiones.

Mención aparte merece el museo de Física y Química, el cual comenzó a adquirir material a partir de 1848, como da a conocer el profesor Francisco Fajardo Spínola en su libro sobre el instituto. Ese año llegaron elementos de la Facultad de Medicina de Cádiz, y durante 29 años hubo adquisiciones de nuevos materiales.

La cantidad más elevada para comprar aparatos científicos data de 1909, año en que la institución recibió 3.000 pesetas.

Para que todo esos elementos del museo se expongan al público tan sólo se necesita pagar un vigilante, una sencilla pero importante acción a tomar en este 160 aniversario de un instituto que se creó en el edificio del ex convento de San Agustín, donde ya en 1539 se impartían estudios de latín y gramática. Un centro del que fueron profesores personas de la categoría de Antonio Zerolo Herrera o Manuel Verdugo.