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¿Cómo se divierten algunos adolescentes?

JUEVES, 23 DE FEBRERO DE 2006 12:18
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CON RELATIVA FRECUENCIA, al menos últimamente, los medios de comunicación se hacen eco de una maniática moda que se está imponiendo entre algunos adolescentes y también entre jóvenes, de agredir a otros compañeros de clase o a desconocidos transeúntes y grabar estas palizas con la cámara del teléfono móvil de alguno de ellos para después pasar estas imágenes de uno a otro compañero con la intención de mofarse de esta hazaña, o bien, colocarlas en internet para diversión de quienes quieran acceder a estos contenidos.

Estas gamberradas constituyen, por ahora, la última y cruel moda que se está imponiendo entre algunos adolescentes en España y que procede de otros países, tales como Gran Bretaña, Estados Unidos, etc. Los malvados chicos ya no se contentan con acosar psicológicamente a compañeros de clase, sino que intentan convertir el sufrimiento de éstos en un sádico espectáculo para risa y mofa de los demás, incluso tratándose de algún minusválido con síndrome de Down.

Estas vejaciones no sólo ocurren en el ámbito escolar, sino que las realizan jóvenes, niños de papá, de clase media alta, aburridos de su monótona vida, con ganas de buscar otras alternativas para pasar un rato divertido a costa de humillar a otras personas, incluso hasta causarles la muerte, como ya ocurrió el pasado mes de diciembre con una indigente de Barcelona que tres jóvenes quemaron en el cajero de un banco mientras dormía.

Cada vez que me entero de una de estas tropelías, inevitablemente, considero que algo está fallando en nuestra sociedad y también en nuestro sistema educativo. No es lógico que actos humillantes como los descritos, realizados por adolescentes, queden impunes porque sus autores son menores de 14 años. Se hace preciso una reforma de la Ley del Menor para asegurar la protección de los chicos ante estos deplorables hechos, porque da la impresión de que la ley, en vez de proteger a quienes sufren estas barbaridades, ayuda comprensiva y tolerantemente a sus autores, a quienes, por otra parte, se les hace un flaco favor si no se arbitran unas medidas adecuadas para su reeducación que les permita su convivencia en la sociedad.

¿Y dónde está el origen de este problema? Indudablemente, en los hogares de estos chicos. En la permisividad, complacencia y sobreprotección de unos padres que no saben, no quieren o no pueden educar a sus hijos. Las reglas de la disciplina deben practicarse y los valores y ejemplo de los padres deben constituir una referencia imprescindible durante el período de la adolescencia. Los padres deben mentalizarse de que a los hijos no se les puede decir siempre "sí" a todo. Los chicos necesitan reglas, valores, disciplina y buen ejemplo durante esta etapa difícil de su vida, porque un niño a quien se le consiente todo puede convertirse en un adolescente agresivo ante cualquier frustración.

Me gustaría saber si algunos padres son conscientes de la facilidad que tienen sus hijos para acceder a juegos violentos. Un 38% de los menores que habitualmente utiliza la red de internet, reconoce buscar y encontrar con suma facilidad contenidos violentos, relacionados con el sadismo, peleas, etc. Muchas de estas páginas tienen como víctima a la mujer. Son escenas que los niños captan y por imitación aplican después en su conducta con los demás.

Pero es que hay más. La cifra de denuncias de padres contra hijos por amenazas y violencia física se ha incrementado alarmantemente en los últimos años en España.

¿Qué está fallando, pues? Reflexionemos y ejerzamos de padres para no tener hijos tiranos y malvados.

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