EL DÍA, Pto. de la Cruz
Un incendio, cuyas causas investiga la Policía Judicial desde anoche, destruyó un apartamento en el edificio Teide de la calle Iriarte del Puerto de la Cruz, sin que se produjeran víctimas ni heridos, según confirmó el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad del Go- bierno de Canarias (Cecoes), 112.
El fuego fue detectado sobre las 19:00 horas cuando salía por la ventana del inmueble, amenazando con extenderse a otras viviendas de la zona hasta que fue sofocado por efectivos del cuerpo de bomberos del Consorcio de Incendios de Tenerife, que se emplearon a fondo durante algo más de dos horas para controlarlo totalmente.
Una vez conocido el inicio del siniestro, se puso en marcha un plan de emergencia con la intervención de unidades de los cuerpos de las policías Local, y Nacional, Cruz Roja y del 112 provistos estos últimos de dos ambulancias medicalizadas.
Como medida cautelar, se procedió al desalojo del edificio, hasta tanto se apagara el incendio y estuviera totalmente sofocado.
Apartamento 314
El edificio Teide, conforma parte de una manzana urbana, que comunica con los antiguos colegio de los padres agustinos y el torreón de Ventoso y la casona de José Álvarez Rixo, primer alcalde de la ciudad, en la calle Blanco, ambos de gran valor arquitectónico y patrimonial.
De haberse extendido las llamas hacia el colegio o la casona de la calle Blanco las consecuencias hubieran sido desastrosas.
Según pudo saber este periódico por testigos presenciales del siniestro y vecinos del inmueble, el incendio se produjo en una vivienda ocupada por una familia que no residía habitualmente en la misma de forma permanente. Se trata del apartamento 314 del edificio Teide.
Sobre las 20 horas se presentó en el lugar un equipo de la Policía Judicial para examinar el apartamento siniestrado y determinar sus posibles causas.
Las policías Local y Nacional establecieron un cordón de seguridad en la calle Iriarte, para efectuar las labores de extinción del fuego y evacuación de posibles heridos, extremo éste último que no se produjo.
Una inquilina del edificio nos contó que se apresuró a entrar en su apartamento para sacar a su perro y que por la tarde había dejado el edredón cerca de la ventana, que también quitó por temor a que fuera quemado.
En el edificio no se pudo determinar el número de inquilinos habituales, aunque se encuentra en una zona muy transitada y activa comercialmente, además de ser lugar de paso hacia los núcleos de ocio y socioculturales y religiosos de la ciudad, a través de las calles Blanco y San Juan, donde se concentran tiendas, restaurantes y salas de exhibición cinematográficas.
El siniestro causó gran expectación en la zona, donde se produjo una considerable aglomeración de público para presenciar las labores de extinción del incendio, que sobre las 20,30 estaba apagado, aunque se efectuaban tareas de refresco con agua, ya sobre un inmueble visiblemente dañado.
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