AQUÍ NO PODEMOS vivir sin polémica. Surgen una o varias cada día, y si no surgen, las hacemos surgir nosotros. No hablemos ya del Tenerife, porque las discusiones sobre qué jugadores se debieron alinear o qué fichajes debieron hacerse son continuas desde por la mañana hasta por la noche. Pero ahora he visto una, que esa sí puede constituir, o haber constituido, un grave peligro para la población viajera. Aena asegura que ningún aeropuerto ni dependencia aérea en Canarias recibió orden alguna sobre la activación del Plan de Emergencias y Seguridad del 28 de noviembre de 2005. Hay una comisión de investigación en la Cámara, donde el responsable del "Cecoes 112" expresa, por otra parte, su convencimiento de que sí se avisó.
Todas estas cosas hacen nacer la duda en los ciudadanos, que lo primero que se preguntan es ¿en qué manos estamos?, y ¿quién dice la verdad? ¿Cómo es posible que los aeropuertos canarios queden al margen de la correspondiente información, o sin información, ante un fenómeno meteorológico como el de la tormenta "Delta"?
No escasean, repito, estas polémicas en la prensa. Cada vez que se produce un suceso en que está implicado un edificio público y en el que hay víctimas, enseguida salta la discusión: "¿Estaba o no en debidas condiciones, había pasado las revisiones preceptivas? Y a continuación el "sí" y el "no" que, como hemos dicho, lleva la duda al ciudadano. Siempre se ha dicho que prevenir es mejor que curar, o discutir, y ésa es la receta que debemos aplicarnos. Por lo menos, así lo piensa uno.
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