ME DA QUE, a pesar de que no se haya solucionado del todo el lío laboral entablado entre el Gobierno autónomo y sus funcionarios, creo que a causa de la movilidad y aquellas trapisondas, las cosas deben ir por buen camino, porque el Ejecutivo está ofreciendo a sus empleados diez días de asueto en concepto de "paternidad", o sea cuando le nazca una criatura del matrimonio y no de una "compañera sentimental" o un plan callejero de esos que se dan en Carnaval, en este jolgorio que aproxima y que se promete animado con el señor Piqué haciendo de Emiliano Zapata o de Pancho Villa en el tenderete, pero sin permitirse el uso de armas, excepto de escopetas de tapones. Abriendo un paréntesis en el ladridillo y antes de que se me vaya la idea, se me ocurre que entre marido y mujer, de mutuo acuerdo y dejando a un lado la parte amorosa y sentimental, se puede establecer una especie de "operación" o "negocio" aprovechando la vulnerabilidad de la Ley, en que el marido se pone a hacer niños por ahí y la esposa hace que la que los pare es ella. Y son diez días sin dar golpe en el trabajo de cada vez y, además, lo que cae en premios de maternidad, en camisitas y pañales para el niño/a, agua de colonia y todo eso que regalan las amistades a la familia. Se trata de medidas que ya están aprobadas para funcionarios estatales y que el Gobierno de Canarias puede lograr que algunas se apliquen aquí, entre ellas la de los diez días sin disparar chícharo, como si fuera él quien pariera a la criatura previos los dolores de parto. Esos días se los pasará en la tasca del barrio con los amigos y ya por la noche se va a ver "El Gran Hermano" a la tele de la casa.
De esta forma, dice el representante estatal, se trata de conciliar la vida laboral con la familiar, y se le permite al funcionario flexibilizar el horario de trabajo por cualquier necesidad. Ya en Tenerife hace tiempo que se da tiempo para tomar un cortado, un aperitivo o un tentempié durante el horario de trabajo. Ahora se permite trabajar por la tarde la hora que se fumaron por la mañana y viceversa. O sea como aquel tipo que decía que él tenía absoluta libertad en la oficina. Entraba a cualquier hora antes de las siete de la mañana y salía a cualquier hora después de las ocho de la noche y nunca le decía nada ningún jefe. Por si alguien tiene curiosidad, este programa se denomina "Plan Concilia" y aunque no puedo afirmarlo, dicen que lo concibió Rokkefeller cuando la familia estaba metida en líos de partos o disfrutando hospedados en los hoteles de cinco estrellas-lujo y en los castillos de la parentela. Claro que todas estas cosas tendrán que negociarse con los Sindicatos, que, que se sepa, no van a pedir en las residencias de trabajadores llaves de oro en los cuartos de baño como en el chalet del Rey de Arabia Saudí en Marbella. Pero lo que no están dispuestos los sindicatos es a que, en el período de "Paternidad", renuncien al derecho de los trabajadores de hacer de "Zorroclocos" durante los partos. Y eso es una seña de identidad del pueblo canario. Ya expliqué en esta columna todo lo relativo a la figura del "zorrocloco" que nunca fallaba el día del parto en un hogar de antaño.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD