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La "Diócesis de Canarias"

2/feb/06 21:21 PM
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EL PASADO DÍA 27 DE ENERO tuvo lugar en la catedral de Las Palmas el acto de toma de posesión como obispo de la "Diócesis de Canarias", de monseñor Francisco Cases Andreu, designado para dicho cargo por el Papa, Benedicto XVI.

Como quiera que en este nombramiento, tanto la Iglesia como algunos medios de comunicación que se han hecho eco de la noticia, definen al nuevo prelado con el título de "Obispo de Canarias" y esta denominación no parece ser correcta en la actualidad, bueno será que hagamos un repaso al pasado histórico de dicha diócesis.

Comenzaremos diciendo que, en 1351, el Papa, Clemente VI, erigió en diócesis a las entonces llamadas "Islas Afortunadas", designando a fray Bernardo Font como su primer obispo ("Episcopum Insularum Fortune"). Diócesis autónoma con sujeción directa al Papa, ubicada en la isla de Gran Canaria. En 1369, el Papa Urbano V nombró a fray Bonanat Tarin "Obispo de Telde". Un obispado que perduró hasta el año 1393 en la citada isla. Por consiguiente, hasta la erección del Obispado de Rubicón, en Lanzarote, las diócesis anteriores llevaron por título "Las Afortunadas" y "Telde", sin ninguna mención expresa a "Canaria" ni a "Canarias".

Tras la sumisión de Guadarfia, jefe de los majos en Lanzarote y a petición de los conquistadores, Jean de Bethencourt y Gadifer de la Salle, el Papa español, Pedro de Luna (Benedicto XIII), instituyó en dicha isla, en 1404, el Obispado de Rubicón (Eclesia Rubicensis).

En el año 1435, a solicitud del obispo de Rubicón, Fernando Calvetos, el Papa, Eugenio IV, autorizó el traslado de la catedral de Rubicón y Sede Diocesana "[...] a la isla que se llama de Gran-Canaria y que se nombre juntamente, Iglesia Canariense-Rubicense para siempre y en todas las edades futuras [...]". Traslado que no se pudo efectuar porque la isla de Gran Canaria estaba todavía por conquistar, materializándose el mismo en el año 1483 a petición del obispo Juan de Frías y con el permiso papal, situándose la sede en el Real de Las Palmas.

Observemos que en la autorización de 1435, el pontífice dispone que la diócesis se nombre conjuntamente "Iglesia Canariense-Rubicense, para siempre y en todas las edades futuras". Algo que no se ha respetado desde el año 1513 hasta ahora, ya que al designar al obispo, Vázquez de Arce y sucesivos, se les designa como "Obispo de Canarias". Veamos por qué.

Por tradición o costumbre histórica, al conjunto de las Islas Canarias, se le ha denominado "Islas de la Gran Canaria" o "Islas de Canaria". Tal vez sea porque en la isla grancanaria se hallaba la sede de todos los organismos públicos con jurisdicción sobre todo el archipiélago: Audiencia, Capitán General, Obispado, etc. Así, los Reyes Católicos, en cédula de 10 de abril de 1491, llaman al obispo, Miguel López de la Serna, sucesor de Juan de Frías, "Obispo de la Gran Canaria y Rubicón", porque este era el modo de nominar a las Islas Canarias. Abreu Galindo, en su obra "Historia de la conquista de las siete islas de Canaria", en su libro primero, titula: "De la conquista de las islas de Gran Canaria", refiriéndose a todas las islas. Por su parte, Núñez de la Peña, en su obra "Conquistas y Antigüedades de las islas de la Gran Canaria", también define a todo el archipiélago con el nombre de "Gran Canaria". Y es porque, desde poco después de la conquista de la isla de Gran Canaria, algunos historiadores como, asimismo, los documentos eclesiásticos se refieren al "Obispado de Canaria" con dos denominaciones, "Obispado de la isla de Gran Canaria" u "Obispado de las Islas Canarias", por ser el único que existía en este archipiélago hasta la división de la iglesia de Canarias en dos diócesis en 1819. Por cuyo motivo y a pesar de que, administrativamente y hasta el año 1927 las islas constituían una sola provincia, denominada "Provincia de las Islas Canarias", la inercia histórica ha hecho que, al menos, al Obispado Canariense-Rubicense se le haya y se le siga denominando "Obispado de Canarias".

Por ello, y a modo de conclusión, considero que a fin de evitar polémicas presentes y futuras, la Archidiócesis de Sevilla, de quien dependen las dos diócesis canarias, dada la actual organización administrativa de estas islas y los antecedentes históricos, debería aclarar y/o proponer a la Santa Sede, la definición de cada una de las diócesis u obispados de estas islas: "Diócesis Canariense", para la jurisdicción de la provincia de Las Palmas y "Diócesis de La Laguna", para la de Santa Cruz de Tenerife. Y aquí paz y en el cielo gloria.