Jornada Deportiva
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DOMINGO, 8 DE ENERO DE 2006
LA CRONICA

Un punto... y cimientos

El Tenerife saca un empate en su visita al Martínez Valero, pese a estar en dos ocasiones por debajo en el marcador durante el partido. David Amaral empezó a dejar su impronta, aunque le queda trabajo para confirmar la recuperación.

JUAN JOSÉ RAMOS, Elche

No se le podían poner peor las cosas al Tenerife para estrenar el 2006. Después de 11 jornadas sin ganar y dos cambios de entrenador (dimisión del consejo aparte), tres de los pilares de este equipo blanquiazul se caían de la convocatoria por problemas físicos (Fagiani, Cocito y Maikel) y uno por sanción (César Belli). Así afrontaba David Amaral su debut (o reestreno) como técnico blanquiazul. Su primer trabajo fue intentar que los jugadores recuperaran la autoestima perdida por la mala racha de resultados y la cercanía de los puestos de descenso.

Visto lo visto en el arranque lo consiguió. El preparador de Arico apostó por un novedoso 4-3-2-1 con Jesús Vázquez como pivote y dos mediapuntas, Alberman y Moral, que eran los primeros en defender pero contaban con cierta libertad en ataque. Además, intentó que su zaga diera un paso adelante y defendiera algo más lejos de Kelemen. La puesta en escena pareció darle solidez al bloque, pese a que se encontró con un gol en contra muy rápido.

Raúl Martín, un azote

Un motivadísimo Raúl Martín puso por delante al Elche al aprovechar un rechace en un disparo de Alfredo (8'). El ex tinerfeñista batió a Kelemen con un taconazo. Luego no paró de crear peligro por su banda y fue el hombre más incisivo del bando local, sobre todo en la primera mitad. El desconcierto duró muy poco, pero lo suficiente para que Nino apareciera sólo por la derecha, aunque su disparo lo tapó Kirian evitando el segundo gol ilicitano.

La primera aproximación visitante llegó en un pase vertical de Ayoze que abortó Sergio Aragoneses en la frontal, justo antes de que llegara Toñito (14'). El orotavense, que estuvo muy activo mientras duró sobre el terreno de juego, culminó un contragolpe bien llevado por Alberman, si bien el disparo se le marchó desviado (29'). El Elche, que notó la baja de Frankowski en su vanguardia, perdía el mando por momentos. O, al menos, no sabía traducir su mayor posesión de balón en ocasiones. Justo hasta que surgió de nuevo Raúl Martín para golpear la conciencia de quiénes le menospreciaron y dejaron marchar. El andaluz le puso un balón de oro a Peragón que, sólo ante Kelemen, remató incomprensiblemente fuera (34').

La primera mitad se fue muriendo y, pese a ir perdiendo, no parecía mala noticia para los intereses insulares. Y es que el descanso sirvió para que Amaral corrigiera algunos aspectos defensivos. Por si fuera poco, Trotta se vistió de Rey Mago para regalarle a Toñito un balón dentro de su área que aprovechó el futbolista tinerfeño para igualar la contienda (54'). Poco duró la alegría porque otro fallo defensivo volvió a poner por delante al Elche. Fue Kirian, hasta entonces impecable, el que no acertó a despejar y puso en bandeja el 2-1 a Nino, que no perdonó (57').

Dos veces por debajo

Lo normal en la situación del Tenerife es que los de Amaral se vinieran abajo. Pero no. Como a lo largo del encuentro, la escuadra canaria no se descompuso y mantuvo los caminos elegidos para buscar la portería contraria. Eso sí, el empate llegó en un córner que saca Cristian Álvarez, toca de cabeza Almirón y remata de igual forma a la red el capitán Jesús Vázquez (61'). El centrocampista andaluz certificó así una gran actuación, pese a actuar en la posición que "pertenece" a Cocito.

Lo más difícil estaba hecho, pero el técnico visitante vio la posibilidad de sacar algo más y dio entrada a Cristo y Joao Paulo. Éste pudo llegar si el colegiado no hubiera sacado del área un claro penalti a Ayoze (68') convirtiéndolo en un libre indirecto fuera del área. Poco más peligro sintieron Kelemen y Aragoneses, salvo en alguna acción aislada a balón parado que se saldó sin consecuencias.

En definitiva, un empate que sabe a gloria, pero que debe confirmarse en las próximas citas ligueras como el arranque de la reacción, como el verdadero punto de inflexión. El siguiente objetivo: romper las 12 jornadas y más de tres meses sin ganar. Todo sin mirar la clasificación, ya que si se dan mal otros resultados, el Tenerife podría dormir hoy en puestos de descenso.

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