CANARIAS HA AVANZADO con paso firme en Europa en el año que acaba de finalizar. En 2005 hemos logrado posicionarnos en un punto de partida favorable para el desarrollo social y económico de nuestras Islas, en la complicada carrera que se ha abierto en la Unión Europea de los 25 por la "tarta" financiera del nuevo periodo 2007-2013. Pese a ello, en Canarias hemos ido salvando obstáculos que, en principio, parecían muros infranqueables. Y no ha sido un resultado casual, sino el fruto del intenso y continuado esfuerzo desarrollado día a día desde Canarias -y por qué no decirlo, desde el Gobierno de Canarias-, tanto en el seno de las instancias nacionales como en las comunitarias, y conjuntamente con el resto de regiones ultraperiféricas (RUP). Frente a actitudes pesimistas carentes de fundamento, hoy podemos afirmar con seguridad que hemos cerrado el año 2005 con un saldo en Europa positivo para nuestras islas, y en unas condiciones más ventajosas que otras comunidades españolas en situación similar a Canarias.
El acuerdo sobre las perspectivas financieras para los años 2007-2013 aprobado por el Consejo Europeo los pasados 16 y 17 de diciembre otorga a Canarias un tratamiento excepcional, porque atribuye un fondo específico a las islas por un criterio distinto al del nivel de renta: lo hace por su ultraperificidad. Este fondo RUP sienta, además, un gran precedente, al establecer un reparto de recursos por habitante y año, cuestión que era clave para Canarias. Asimismo, se le concede únicamente a Canarias una financiación adicional de 100 millones hasta el final del periodo por su salida del Objetivo 1, al sobrepasar el 75% de la renta media comunitaria.
Pero, además, a todo ello hay que sumar las cantidades reservadas para la puesta en funcionamiento del Programa de Vecindad Canarias-Marruecos, así como los programas de cooperación trasnacional por los que Canarias revalida en el próximo periodo el Interreg Madeira-Azores-Canarias -que tantos buenos resultados ha dado para nuestras islas-; y también la puesta en marcha de mecanismos que permitirán financiar adecuadamente la Política de Gran Vecindad aprobada por la Comisión Europea para las regiones ultraperiféricas.
Cabe añadir que Canarias se verá beneficiada por las mejoras del Fondo de Cohesión ampliado y, muy importante, esperamos obtener recursos del nuevo Fondo de Investigación y Desarrollo, donde reclamamos que el Estado invierta más en aquellas comunidades que, como Canarias, están más retrasadas en esta materia. Y, a todo ello, se unirán los nuevos fondos aprobados para el Plan de Inmigración Comunitario, en el que también queremos, y debemos, participar por ser una de las comunidades más afectadas.
Con ello, Canarias alcanzará en global, incluyendo su condición de Objetivo 2, unos 1.300 millones de euros en fondos europeos en el nuevo periodo 2007-2013; recursos que suponen más del 60% de lo que hemos obtenido en el actual periodo 2000-2006, y que seguirán contribuyendo a nuestro desarrollo social y económico y, sin duda, a una mayor generación de empleo.
Y esto no se puede tildar sino de positivo para Canarias. Quien diga lo contrario falta a la verdad.
Por otra parte, Bruselas ha aprobado en este mes de diciembre las nuevas Directrices de Ayudas de Estado con finalidad regional, que incluyen a Canarias como región subvencionable por su condición ultraperiférica. Estas Directrices -que entraron en funcionamiento el 1 de enero de 2006- permiten ayudas a la inversión para grandes, medianas y pequeñas empresas, y ayudas al funcionamiento de las empresas para compensar los costes adicionales del transporte y del ejercicio de la actividad económica inherentes a la ultraperificidad. Y como novedad, tendrán por primera vez carácter permanente.
Asimismo, el pasado 22 de diciembre obtuvimos la autorización comunitaria de la prórroga para el año 2006 de nuestro principal fuero histórico, el Régimen Económico y Fiscal de Canarias y, principalmente, de su núcleo central, el artículo 26 (las bonificaciones a la producción de bienes corporales) y el artículo 27 (la Reserva para Inversiones en Canarias -RIC- ), instrumentos que han ayudado a capitalizar el tejido empresarial canario y, por tanto, a la creación de empleo en nuestras islas.
No nos debemos de olvidar tampoco que la Organización Mundial de Comercio ha aprobado en diciembre el nuevo arancel del plátano, negociación en donde por primera vez estaba presente un viceconsejero del Gobierno de Canarias. Creo que el acuerdo satisface al sector platanero, si bien vamos a seguir vigilantes para que se mantenga. Asimismo, hemos revalidado el Poseican (Programa de Opciones Específicas por la Lejanía y la Insularidad de las Islas Canarias), que va a tener carácter permanente, con medidas de ayuda a la agricultura diseñadas desde Canarias, e incluye el Régimen Específico de Abastecimiento. El REA ha contribuido, sin duda, a que muchos productos alimenticios que se consumen en Canarias tengan los mismos precios e, incluso, sean menores que en Península, pese a los sobrecostes de nuestra lejanía e insularidad.
No son pocas cosas. Y han sido años de duro esfuerzo, desde que en 1997 en la cumbre de Amsterdam se reconoció, por primera vez, el concepto de "ultraperificidad" de Canarias. Por ello, cuando se empezó a discutir con posterioridad el nuevo marco financiero en el contexto de una Unión Europea ampliada y con fuertes restricciones presupuestarias, el Gobierno de Canarias desplegó una intensa negociación tanto con el Estado como con las instituciones europeas para hacerles entender que Canarias requería un trato singular. Y que aunque sobrepasara el nivel de renta media comunitaria, eran necesarias medidas específicas permanentes para compensar las desventajas estructurales derivadas de su ultraperificidad como los sobrecostes de transportes, de producción, de gestión, etcétera.
Y esa tesis no fue comprendida, por ejemplo, en el Consejo de Berlín de 1999 gobernando en España un color político distinto al actual. A veces no resulta fácil entender el verdadero alcance de las decisiones que se toman. Y, en la mayoría de los casos, se hace necesario contemplar las consecuencias de esas decisiones desde la perspectiva que nos proporciona el paso del tiempo. Ese Consejo marcó una ruta clara para las RUP que sobrepasaran el 75% de la renta media comunitaria: las mandaba directamente del Objetivo 1 al Objetivo 2, lo que significaba que cuando superaran esa renta percibirían un menor nivel de fondos europeos.
Pero desde el Gobierno de Canarias se siguió batallando minuto a minuto, sin perder el compás de los acontecimientos, con mucho diálogo e innumerables encuentros y contactos donde fueran necesarios. Necesitábamos un tratamiento excepcional en la nueva Europa ampliada, y así se lo hicimos saber a todos los distintos representantes del Gobierno español, comunitario, instituciones y organismos implicados.
Baste recordar al respecto la firma del memorándum conjunto entre los tres Estados -Francia, Portugal y España- y sus siete Regiones Ultraperiféricas, en junio de 2003, en el que ya se planteaba un tratamiento específico que permitiese a las RUP mantener un nivel adecuado de fondos europeos independientemente a su renta, y sólo por su condición ultraperiférica. Y este mismo argumento lo entendieron las instituciones europeas al mencionar en tres artículos la especificidad de Canarias en el proyecto de Constitución Europea, lo que supuso un hito histórico para nuestras aspiraciones en Europa. Y también lo comprendieron los propios ciudadanos de Canarias, que fue el territorio europeo con mayor incidencia del "sí" en el referéndum convocado para refrendar la citada Constitución, con 10 puntos por encima de la media nacional.
En los últimos meses la Constitución parece haber quedado olvidada. Quiero pensar que no es así y que simplemente está aplazada hasta que se den las condiciones necesarias para su ratificación definitiva.
En definitiva, puedo decir que cerramos un año, el 2005, con grandes avances. Porque lo únicamente veraz e incuestionable son los resultados. Y sólo la persistencia, la lucha, el esfuerzo diario y el creer en Canarias pueden hacer progresar a nuestra tierra. Y el Gobierno de Canarias cree en Canarias. Nos queda aún un largo camino por recorrer. Vamos a seguir insistiendo en que se mantenga la unidad del tratamiento a las RUP, y aunque es cierto que a Madeira, a efectos sólo de fondos, se le ha dado un trato distinto a Canarias en su paso al Objetivo 2, no es menos cierto que la cifra de ayuda obtenida por Canarias aplicándole el mismo mecanismo hubiera permanecido prácticamente inalterada a la que hemos conseguido en las nuevas perspectivas financieras para el próximo periodo.
Y, sobre todo, desde el Gobierno que presido nos comprometemos a continuar batallando sin descanso para que nuestro Régimen Económico y Fiscal, nuestro fuero histórico, se renueve a partir de 2006 en las mejores condiciones posibles para nuestras Islas. Con un trabajo continuado de rigor, firmeza y diálogo, tanto con el Estado como con la Unión Europea. Y para ello necesitamos que en Canarias todos apoyemos, de forma unánime y sin fisuras partidistas ni electoralistas, el complejo e importante proceso negociador que debemos afrontar en Europa.
* Presidente del Gobierno
de Canarias
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