| | Paradójico. Aunque en el establecimiento se permita fumar, los trabajadores del mismo deberán salir fuera para dar una calada./ efe |
Los bares se alían con los fumadores
Los fumadores canarios acataron ayer, con mejor o peor humor, la entrada en vigor de la ley que prohíbe fumar en los centros de trabajo y se resignaron a salir a la calle cada vez que se vieron con la necesidad de satisfacer un hábito que hasta el pasado viernes no les provocaba más trastornos que tener una cajetilla de tabaco a mano, fuego y un cenicero. Para ayudarlos, la mayoría de los bares de menos de 100 metros cuadrados optó por permitir el tabaco.
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