LAS APARIENCIAS dominan el compás de las horas y los límites de sus estancias. Cada ser vivo podría atesorar infinitas combinaciones de la percepción de cada uno de sus respectivos universos, tantos como ideas para concebirlos o diseñarlos. Es la grandeza del misterio de la Creación. Una mente prodigiosa como la de Albert Einstein invita a creer todavía en la grandeza humana. Tal vez, mañana, haya desaparecido de la Tierra el sufrimiento y haya prevalecido las luces sobre las sombras.
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