L.B., Santa Cruz de Tenerife
El Tenerife no puede permitirse ni una semana más de prueba. Antonio López se aproxima al mes de trabajo y su equipo tiene que vencer ya. Da igual que el rival sea un Levante tan crecido como su último resultado. Tampoco importa que el conjunto insular acumule ocho jornadas sin conocer la victoria. Ni siquiera las bajas de Jesús y Bertin. Todo eso resulta insignificante teniendo en cuenta la necesidad que el equipo tiene de conseguir un triunfo que conceda crédito a sus protagonistas.
Sumido en una delicada situación, con una constante caída clasificatoria y una duda permanente sobre su capacidad para generar fútbol, el Tenerife se enfrenta hoy a una complicada misión. Por una parte, se siente obligado a manejar el partido porque juega en casa y no puede empatar; por otra, conoce que la virtud primera del Levante es un contragolpe a veces letal. Ante tal panorama, la eficacia, la pegada, puede y debe ser la mejor aliada de un equipo reñido con todo últimamente. Igual el retorno de Maikel es el aval necesario.
Con cambios en la convocatoria (regresan los "clásicos Belli y Moya), la alineación vuelve a ser una incógnita. La ausencia de Vázquez genera dudas sobre el mediocentro, donde Cocito se afianza y Alberman aparece de nuevo como opción válida aunque "dudosa", según el técnico.
El Levante de Mané también sorprendió con la no inclusión en la convocatoria de Laurent Courtois y Sylvain N'Diaye. Más atractiva para el público del Heliodoro será la presencia de Alexis Suárez, Carmelo y Sandro, tres isleños desigualmente queridos por una afición tinerfeña que no quiere esperar más. A ganar ya.
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