COLPISA, Madrid
La posibilidad de que las autonomías eleven el impuesto de matriculación, aprobada recientemente por el Gobierno, ha levantado las críticas de sindicatos, fabricantes y concesionarios. Los tres colectivos han mostrado su preocupación e, incluso, han llegado a pedir que desaparezca el tributo.
En este sentido, los vendedores de coches recuerdan al Gobierno que cada año la recaudación fiscal derivada de la automoción asciende a 20.000 millones de euros y que "de seguir en esa actitud, puede acabar con la gallina de los huevos de oro".
Desde el pasado 25 de noviembre, aquellos gobiernos regionales que quieran pueden subir casi un 1% el impuesto de matriculación. Una medida concebida para intentar paliar el déficit sanitario autonómico que "ha sentado a cuerno quemado quienes viven de la automoción", aseguran fuentes del sector.
Los fabricantes han sido los primeros en levantar la voz. La patronal (Anfac) advierte que "tal y como está el mercado, no es el mejor momento para medidas de este tipo, pues lo único que hacen es mandar mensajes equívocos a los inversores".
Los concesionarios, agrupados en Faconauto, van más allá y recuerdan al Ejecutivo que cada año el automóvil genera el 25% del total de la recaudación por IVA y el 70% de lo que ingresa Hacienda por impuestos y tasas especiales.
Gravar el uso
Al igual que las marcas, sugieren trasladar la actual imposición a la compra del automóvil a su uso. Esto, aseguran, lograría un balance fiscal neutral para el usuario. La organización advierte que, si las autonomías elevan su tramo del impuesto, la venta de turismos podría desplomarse.
Ambos colectivos subrayan también que son más de 450.000 los puestos de trabajo directos relacionados con la fabricación y venta de coches en España.
Los dos sindicatos mayoritarios coinciden con los profesionales de la automoción. "Esta decisión complica aún más las cosas para la industria", señala CCOO, que advierte que "si se quiere dinamizar el sector se debe eliminar, y no aumentar, la carga fiscal". Una petición que comparte UGT, que entiende que esa posibilidad abierta a las autonomías "supone un freno considerable a la competitividad". Ambas formaciones destacan que el IVA y el impuesto de matriculación "representan un incremento de hasta el 26% sobre el precio de los vehículos", un ratio muy por encima del 16% de Alemania o el 20% de Italia.
En los últimos meses se ha recrudecido la tensión en el sector. Despidos, ajustes de plantilla y movilizaciones sindicales han coincidido en el tiempo con unos malos datos de ventas, producción y ventas al extranjero. Por si fuera poco, la amenaza de los países del Este, cuyo negocio constructor subirá hasta el 27% en tres años, se cierne sobre la industria nacional. Las soluciones propuestas por patronales y sindicatos son dispares. "Hace falta más coraje político", afirman los fabricantes, que reclaman mayor flexibilidad laboral. Los representantes de los trabajadores exigen no perder derechos adquiridos y que las medidas que se tomen no sean traumáticas. En lo que sí coinciden es en la imperiosa necesidad de aumentar las inversiones en I+D.
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