MIS RESPONSABILIDADES como diputado al Parlamento Europeo me han llevado una vez más a la República hermana de Venezuela, esta vez como miembro de la Misión de observación de las elecciones parlamentarias del pasado 4 de diciembre que la Comisión y el Parlamento enviaron a ese país.
La razón para el envío de una misión de observación a Venezuela residía en el profundo desacuerdo que se ha producido en esta República entre el gobierno y los representantes de la oposición. A instancias del gobierno y de la oposición se desplazaron a Venezuela dos misiones de observación, una de la Unión Europea y otra de la Organización de Estados Americanos.
La misión de la Unión Europea estaba integrada por unos 160 miembros, que incluían expertos en procedimientos de votación electrónica, ya que la elección se hacía por procedimientos automatizados. El Parlamento Europeo añadió una misión integrada por seis de sus miembros, pertenecientes a diferentes países y grupos políticos, entre los cuales se encontraba el autor de este artículo.
Los observadores internacionales consiguieron que el Consejo Nacional Electoral introdujera algunos cambios en el procedimiento de votación dirigidos a garantizar el secreto del sufragio y la identidad de los electores. Estas concesiones no tranquilizaron a la oposición, que decidió retirarse de los comicios a cuatro días tan sólo de la fecha electoral.
Las misiones de observación, ya sobre el terreno, se encontraron con la anómala situación de presenciar unas elecciones incontestadas. A pesar de este cambio, se decidió seguir adelante con la vigilancia del proceso electoral para obtener lecciones del mismo y preparar un correcto desarrollo de estos procedimientos en las sucesivas convocatorias. La próxima deberá tener lugar el año que viene para la elección del presidente de la República.
En estas condiciones de elecciones no contestadas, nuestra misión de observación llegó a la conclusión de que el proceso electoral reunía, en principio, conclusiones aceptables de transparencia y confidencialidad del voto, pero que había ciertos elementos que deberían ser corregidos en el futuro, como la excesiva presencia de militares uniformados y armados en el interior de los colegios, la utilización abusiva de los medios de comunicación o la arbitrariedad en la hora del cierre de las urnas.
Las elecciones concluyeron con un porcentaje de abstención del 75%. La oposición concluyó que el gobierno había quedado deslegitimado al obtener menos de un 25% de apoyo electoral. El gobierno habló de una deslegitimación de la oposición por no acudir a la convocatoria.
En todo caso, el resultado es un parlamento integrado casi exclusivamente por chavistas y la incertidumbre sobre la normal celebración de las elecciones presidenciales del año que viene.
Nuestra misión de observación concluyó diciendo que se había perdido una buena ocasión para reducir las tensiones que hoy existen en la sociedad venezolana. Desde el Parlamento Europeo trataremos de seguir los acontecimientos, con la esperanza de que la República hermana encuentre pronto una salida a la actual situación de confrontación.
* Diputado al Parlamento Europeo, PSOE
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