EL DÍA, S/C de Tenerife
Radio El Día ha sido la emisora que más respaldo social ha recibido con la emisión de su programación informativa que puso en marcha a raíz del paso de la tormenta tropical "Delta".
Desde las siete de la tarde del lunes 28 de noviembre hasta las cuatro de la tarde del sábado 3 de diciembre, de manera ininterrumpida, se mantuvo contacto directo con los oyentes y los micrófonos de la emisora se desplazaron a los puntos informativos en los que se daban noticias de lo que ocurría o se difundían las pautas de comportamiento para el día siguiente: si habría clases en los colegios o cómo se trabajaba para recuperar el fluido eléctrico para la población.
Días de contactos intensos en los que cada oyente se convertía en corresponsal de su zona para saber si venía la luz, si el agua fallaba o si la tranquilidad reinaba en unas calles oscuras y llenas de preguntas.
La audiencia siguió preferentemente las emisiones de Radio El Día, ya que según una encuesta de MK Consultoría el 44,2% de los que escucharon la radio en el área metropolitana durante la crisis de energía se informaron de lo que pasaba por esta emisora, mientras que otro 21,2 no recuerda qué emisora sintonizó. Un 12,8 por ciento prefirió las emisiones de Cadena Ser; un 7,6 lo hacía por Radio Nacional, mientras que el 4,5 lo hacía por otros medios. La muestra se realizaba el día 5 de diciembre con 764 entrevistas telefónicas a mayores de 16 años entre habitantes de todas las zonas afectadas por el paso de la tormenta tropical.
La voz del subdirector de la emisora, Pepe Moreno, llenaba horas y horas de apagón. Mensajes que querían saber, preguntas con acuse de recibo sobre qué hacer al día siguiente, demandas de compañía en unas noches en las que muchos descubrían una radio viva, cercana y que acompañaba. La radio que los más viejos de la casa recordaban como la compañía ideal alrededor de una mesa camilla o el acompañante perfecto en la cama.
Muchos jóvenes han confesado que han descubierto la radio "que cuenta cosas", que hasta ahora sabían de la radio musical, la de los deportes, "pero ahora sé que hay otra radio, la que me informa, la que se desplaza en un momento a cualquier sitio, la que me hace imaginar porque no veo. Ahora tengo otra cosa que oír gracias a Radio El Día ".
Testimonios de gentes que ponían notas humanas en medio de la negrura de la noche. Un hombre que solicitaba ayuda porque con su enfermedad cardiovascular complicada con apnea no puede dormir sino está enchufado a una máquina que vela para que no se ahogue. Y no hay luz donde alimentarla. Alguien escucha desde el Ayuntamiento y se pone en contacto con la emisora para decir que ya va para el domicilio del afectado una dotación de Cruz Roja que solucionará el problema. Y a otra cosa. Una joven llama preocupada porque no encuentra a su madre. Llama por teléfono a su casa y no contesta nadie. Dice su nombre y muestra su preocupación. No ha colgado aún cuando su madre entra en antena para decirle a la hija que no se preocupe, que está en casa de una vecina, y ambas se hacen compañía. Todo el mundo está en esta sintonía.
También funcionó la radio como comunicación entre servicios. Una señora llama desde La Cuesta porque está viendo cómo asaltan una agencia de viajes y dice que ha llamado a la Policía, pero que no ha podido comunicar. En los minutos siguientes cuenta cómo han llegado varias dotaciones policiales que han puesto en fuga a los asaltantes.
Y hay tiempo hasta para la sonrisa. Cientos de mensajes con la desaparición de la carpa del Circo Chino. Hay chinos trapacistas, según los SMS, en todas las azoteas de Santa Cruz y La Laguna. Cuando alguien dice que retrasarán hasta el miércoles 8 su presentación porque tiene que venir desde Holanda una nueva lona, un oyente envía un mensaje diciendo "¡¡Tan lejos llegó!! O los que sacan punta a la afirmación del delegado del Gobierno, José Segura, de que su esposa ilumina toda su casa. Las peticiones para que doña Marina visite los barrios y pueblos y termine con la oscuridad de miles de hogares se hace interminable.
Radio El Día prolonga toda su programación porque no quiere abandonar a nadie, dejarlos a oscuras. Al martes le sucede el miércoles y las primeras caceroladas y el jueves, con cada vez más inquietud. Los micrófonos van a todas las ruedas de prensa de las autoridades en las que indican qué hacer en las siguientes horas. Mientras, todos los alcaldes con zonas afectadas pasan por la antena, unas veces "motu proprio" y otras jaleados por sus vecinos, que quieren oír a sus mandatarios en la radio informado de la situación del municipio.
Así, Vidal Suárez de Tegueste, en una memorable entrevista del jueves por la noche diciendo que si a las diez de la noche no hay luz, no habrá colegio al día siguiente, lo que motiva un mensaje de algún joven que dice "Unelco, por favor, enganchar Tegueste después de las once". También comparecen Domingo Calzadilla realizando un llamamiento casi desesperado de la situación de Arafo, o Vicenta Díaz, alcaldesa de Güímar, con el término municipal más afectado por la caída de torres y en el que recuperar el fluido será de titanes; Hermógenes Pérez, de Tacoronte; Gumersindo García, de Candelaria; Macario Benítez, de El Rosario; Eladio Morales, de Arico; Pedro Hernández, de Fasnia; Ana Oramas, de La Laguna, que además demuestra que oye la emisora y que está pendiente de lo que se dice y de las demandas que los vecinos realizan, y Miguel Zerolo, que mantiene una constante comunicación con Radio El Día , lo mismo que parte de sus concejales.
Son noches en las que el presidente del Gobierno busca hablar para los ciudadanos que no saben lo que pasan o que no comprenden cómo la situación se prolonga. Miguel Becerra, portavoz del Ejecutivo canario emplea horas en resolver cuestiones de los ciudadanos. Y por Unelco, Ana Corredera, la directora de Comunicación; Juan Márquez, de la dirección, o su responsable máximo, José María Plans, hablan para los miles de ciudadanos que sólo quieren saber cuándo les llegará la luz. Preguntas y sospechas. Que si a este mandatario le han puesto luz, que si aquí nos tienen olvidados porque nunca protestamos y un sinfín de conjeturas que se cuentan en una radio abierta a todos.
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