Criterios

La risa


5/dic/05 23:59
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Confiesa uno de los lectores que me escriben su distanciamiento de la política. No porque le interese poco o nada -eso dice- sino por cuestiones de higiene mental. Un pasotismo, en cualquier caso, del que ha abdicado momentáneamente debido a una noticia que lo enerva: el expediente informativo abierto por el Gobierno de Canarias a Unelco. Añade que le gustaría conocer el resultado, aunque sospecha que terminará archivado, sobreseído o sin sanción. Posiblemente sí; qué quiere que le diga. Tras elogiar la buena labor de Radio El Día por la cobertura del paso de la tormenta "Delta" y sus secuelas, manifiesta su sorpresa ante el hecho de que el portavoz del Ejecutivo regional, Miguel Becerra, defienda la actuación de la empresa eléctrica. Pero lo que realmente lo saca de quicio es que el presidente autonómico justifique la imposibilidad de que Unelco pudiese tener almacenado el material necesario para montar una derivación cuando se caen una par de torres. Aunque los modernos no escriben derivación; prefieren by pass porque les parece, no sé cómo decirlo, ¿más técnico? Lo malo es que con inglés o sin él, un montón de gente ha estado otro montón de días jugando al parchís a falta de algo mejor. El ajedrez requiere cierto esfuerzo, y el personal ya no está para hernias. Bastante tiene con las disfunciones neuronales.

No entiende el lector, en cualquier caso, lo absurdo de aseverar por un lado que Unelco lo ha hecho bien, y por otro abrirle un expediente. Un despropósito, a su entender, que le aconseja preservar su salud mental y desistir de leer periódicos, escuchar -escuchar es oír con atención- la radio o ver la caja tonta. Hombre, no; la risa siempre ha sido buena panacea. Conozco a un individuo absolutamente descreído. Nihilista intuitivo hasta límites insospechables, cuando le pregunto por qué no asciende a mejor vida si tan pocas cosas buenas encuentra en este valle de lágrimas, siempre responde que se perdería la posibilidad de reírse a mandíbula batiente. Haga usted lo mismo, apreciado lector. Acaso huir de la realidad le salvaguarde la azotea, pero también lo privaría de la carcajada.

Porque, hablando de lágrimas, ¿hay mayor motivo de hilaridad que ver a Paulino Rivero en plan plañidero porque el PSOE no le hace caso en el asunto estatutario? ¿O a Miguel Zerolo indignado -para hoy anuncia un pleno sulfuroso- con las fotos del óxido eléctrico, pero amnésico por completo de que su partido, que lleva doce años gobernando en Canarias, debería ejercer cierto control sobre Unelco? Eso por no citar a Ricardo Melchior, también significativamente silencioso, desconozco si por respeto a su pasado laboral. ¿Y del PP qué decirle, estimado lector? Pues ahí tiene usted a la Niña, calladita que es como está más guapa, porque criticar la falta de control sobre Unelco requiere exigirle responsabilidades a la Consejería de Industria. No a Marisa Tejedor, que intenta arreglar el desaguisado que encontró, sino al hermanísimo del señor Soria y anterior consejero. ¿Puede la señora Tavío ir contra su jefe? Pues, no; entiéndalo. O no lo entienda, pero no se prive del humor. Por ejemplo, dejando de ver esa foto de Fernández de la Vega presurosa por saludar a Adán Martín, y pasando un kilo del solícito Pepe Segura, pimienta de todas las salsas y turrón de cualquier verbena. Hágame caso: ríase más.

rpeyt@yahoo.es

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