ES EL TÍTULO de una película, pero también un buen titular para definir a todos los que, por una u otra razón, no salen a la calle para manifestar que nuestra isla de Tenerife esté a la vanguardia del progreso.
Hace poco escribí sobre ¡La Palma a La vanguardia!, pero no quiero quedar impasible y observar cómo unas personas (dicen que miles) ponen tantos impedimentos para la construcción de un nuevo puerto en el Sur de nuestra isla de Tenerife.
¿Están reñidos progreso y respeto a la naturaleza? Rotundamente: no. Ejemplos de ello tenemos muchos: el Teide, propuesto para Patrimonio de la Humanidad; La Laguna, Patrimonio de la Humanidad. Una única isla, Tenerife, con dos parques, uno nacional, las Cañadas del Teide, y el parque rural de Anaga?zonas protegidas de incalculable valor y belleza, además de una flora y fauna endémica y protegida (mirar catálogo de especies protegidas). Y para los que no quieran o puedan buscar aquí va un ejemplo: la flora canaria ha adquirido una gran notoriedad y un reconocimiento universal; las islas poseen la mitad de los taxones endémicos de la flora vascular española; de las 1.935 especies conocidas, más de 511 especies y 128 subespecies son endémicas, además de numerosas variedades también exclusivas de nuestras islas.
Escribir aquí de la incalculable belleza natural de nuestra isla de Tenerife me llevaría un espacio tan largo que no puedo utilizar, ya que hay muchísimas personas que pueden aportar datos específicos y concretos de las grandes bellezas naturales que posee nuestra isla. En Tenerife cabe todo, hay espacio para todo, para estar a la vanguardia respetando nuestro incomparable valor patrimonial, histórico, paisajístico, arquitectónico?
Ni por un momento puedo entender a las personas que se hacen llamar ecologistas y que se "manifiestan" en detrimento de la realización de un nuevo puerto en el Sur de nuestra isla, y también para dificultar la mejora de nuestras carreteras, ampliación de aeropuertos y puertos, en definitiva, para que la gran urgencia y necesidad de nuevas infraestructuras sean ya palpables en nuestra isla. Nunca he tenido que ser ecologista para respetar nuestro ecosistema. Sin alardear de serlo, lo respeto y también les enseño a mis descendientes el respeto por la naturaleza.
Todo es respetable, por tanto también merecemos un respeto todos, y escribo "todos" ya que somos la mayoría de los habitantes de nuestra isla los que queremos lo mejor para nosotros y para mejorar nuestro futuro, y eso se consigue con nuevas infraestructuras a todos los niveles.
¡Eso es progreso! Que le pregunten a un empresario de cualquier rama ¿qué entiende usted por progreso? Todos contestarán igual: crecer, crecer, crecer. Qué empresario diría no a que atraquen más buques en nuestros puertos, qué empresario hotelero pondría objeciones para impedir una ampliación de nuestros aeropuertos, qué touroperadores se negarían a mostrar a los turistas las maravillas de nuestra isla: paisajes, gastronomía, microclimas? Señores, si incluso tenemos empresas que elaboran perfumes con esencia de nuestra flora canaria.
Calados, elaborados con gran esfuerzo y tradición para su posterior venta. ¿De qué vivirían dichas personas si su producto final no se vende? Ecologistas, también nuestras tradiciones, costumbres y raíces están en peligro de extinción. ¿Para esas parcelas tan importante en nuestra idiosincrasia no hay cupo?
Simplemente imperdonables son para mí los que se niegan al progreso de las infraestructuras de nuestra isla de Tenerife. Además, seguramente algunos "ecologistas" que aparte de enviar sms y e-mail a nuestros jóvenes con mensajes negativos para nuestras mejoras en infraestructura, son capaces de subir a las Cañadas del Teide y recolectar piedras, retama, cortar una violeta del Teide (endémica y en peligro de extinción) y, si lo creen oportuno, ir a la caza de una paloma rabiche. Como digo, no soy ecologista, pero no me hace falta serlo para respetar a la paloma rabiche, a la violeta del Teide y soy incapaz de llevarme una sola piedra de nuestro ¡padre Teide gigante!
Pero seguramente ustedes no quieren que se construya más, pues ya habitan en una parcela donde sus chalets no tienen placa solar y riegan el césped de sus jardines con agua potable. Increíble pero cierto, la mayoría de los que salen a manifestarse a la calle en nuestra capital santacrucera; siguen unas pautas que les marcan "personas" y, peor aún, los que se manifiestan no saben aun bien a lo que van.
¡Han sido convocados por e-mail! Qué imaginación, incluso los envían a Londres, Alemania y al resto de España. De esos me he podido enterar, pero imaginen ustedes la cadena de e-mail enviada por todo el mundo?imperdonable. Y lo reitero, olvidan ustedes que la mayor parte de nuestros ingresos económicos provienen del turismo. ¿Qué opinarán los posible turistas cuando lean esos e-mail donde ustedes describen que "algunos" quieren destruir nuestros endemismos? ¿Nos visitarán más, o acaso pensarán Tenerife está destruida? Mejor viajar a Cancún? ¿Se dan cuenta de qué forma tan paupérrima pueden desorientar al turista? Seguro que ni por un solo momento se han parado a pensarlo.
Por tanto, yo estoy a favor de nuestro desarrollo. Las infraestructuras no están reñidas con la naturaleza; son nada más y nada menos que servicios básicos para que Tenerife prospere. Nuestra isla es tan singular que hay lugar para todo y para todos los que con armonía y buen hacer no obstaculizan lo poco que podemos obtener. Y a los que "no hablan" para defender a nuestra isla de Tenerife les dedico el título "El silencio de los corderos".
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