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VIERNES, 18 DE NOVIEMBRE DE 2005

Los forenses creen que el asesinato del italiano lo cometieron los dos jóvenes

La tercera jornada del juicio en el que se imputa a Daniel Esteban la muerte de un hombre en el Puerto de la Cruz se basó en las pruebas periciales y forenses. Tras la exposición de éstas, los especialistas abren la posibilidad de que el acusado colaborara con Adasat, el único condenado por el crimen.

KAREN BENCOMO, S/C de Tfe

La tercera jornada del juicio con jurado que se celebró ayer en la Sala de lo Penal de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, en el que se acusa a Daniel Esteban, de 20 años de edad, por un delito de asesinato cometido en 2003, se basó en los informes realizados por los médicos forenses en el cuerpo del fallecido.

Los médicos forenses mostraron a los componentes del tribunal las espeluznantes fotografías del cadáver de Antonio Di Biase, después de fallecer a consecuencia de las 33 cuchilladas. En dichas imágenes se puede observar con claridad el escenario del crimen.

El lado derecho de la cama -a la izquierda de la imagen-, donde estaba acostado Antonio, aparece totalmente manchado de sangre, así como la pared colindante y los objetos de alrededor. Asimismo, también aparece en el suelo un rastro continuo de manchas en dirección al pasillo de la cocina.

El cuerpo de Antonio apareció tirado en el suelo boca arriba, exactamente a la altura de los pies de la cama del mismo lado en el que estaba acostado. Según los forenses, la víctima murió boca abajo, pero "le tuvieron que dar la vuelta". De las 33 cuchilladas, cuatro afectaron directamente al corazón y 26 fueron heridas leves, es decir, no eran inciso punzantes sino de cortes.

Otro aspecto a destacar es la amputación del segundo dedo de la mano izquierda de la víctima, (donde tenía puesto un anillo de brillantes) ya que presentaba un corte totalmente limpio. Según uno de los médicos forenses, tuvo que "ser realizado entre dos personas por el tipo de corte y porque uno tuvo que agarrar el dedo y la muñeca mientras que el otro se lo cortaba". Según los informes, Antonio trató de defenderse de su agresor o agresores.

Adasat, el primer condenado por el asesinato de Antonio, siempre ha reconocido la autoría de los hechos y, a su vez, ha exculpado a su amigo Daniel, ya que según éste no tuvo nada que ver. Pero, a medida que avanza el juicio, crecen las sospechas de que también haya participado.

Otra de las pruebas que pueden facilitar estas sospechas es que, según relató Daniel durante la primera vista oral, éste sólo vio a Adasat clavar la primera cuchillada en el pecho de Antonio, puesto que, preso del pánico, se tapó con las sábanas del lado izquierdo de la cama y no vio nada más. Pero en las fotografías aparece la cama totalmente estirada y hecha. Por otro lado, un aspecto a tener en cuenta de los informes es que la víctima intentó escapar, pero no lo hizo por el lado izquierdo, donde supuestamente estaba Daniel asustado, sino por el lado de su agresor. Según este dato, se podría determinar que por ambos lados la víctima estaba acorralada, es decir, que son dos los agresores.

otros datos

"Daniel sabía lo que hacía"

Según las pruebas psiquiátricas a las que fue sometido Daniel tras su detención, se puede afirmar que éste sabía diferenciar el bien del mal. Por otro lado, los resultados toxicológicos afirman que estaba bajo los efectos del alcohol, los porros y pastillas de tranquimazín, pero "tenía intactos sus plenos conocimientos".

Durante la vista oral de ayer, se apuntó que uno de los móviles podría haber sido algún tipo de relación sexual de la víctima con los jóvenes, puesto que Antonio era homosexual y cuando venía de vacaciones a Tenerife solía mantener relaciones. Durante la exposición de las fotografías en el juicio, el acusado apenas las miraba.

El fiscal mantuvo las conclusiones de su escrito, excepto que apuntó que en el crimen se utilizaron dos cuchillos en vez de uno. La defensa solicita, en caso de condena, la eximente de miedo insuperable y estado de necesidad, así como la atenuante de intoxicación y dilaciones indebidas en la causa.

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