CONSIDERANDO EL RITMO al que está creciendo el consumo de energía en Canarias, la introducción del gas natural supone la única alternativa, a corto plazo, para sustituir parcialmente al fuel en la generación de electricidad. Las energías renovables son un complemento en el que se debe insistir, indudablemente, pero no constituyen a día de hoy una alternativa, por mucho que se porfíe en darles ese calificativo. Adicionalmente, un estudio detallado que ha realizado un grupo de profesores de la Universidad de La Laguna, encabezados por el catedrático Juan Carlos Moreno Piquero, indica que el coste de la electricidad producida con gas sería un 25 por ciento menor. Si al mismo tiempo se considera la reducción de emisiones de dióxido de carbono, el más perjudicial para el calentamiento global de los seis gases que provocan el efecto invernadero, dicha disminución de costes podría llegar al 41 por ciento. El gas natural aporta otras ventajas, cuya exposición y análisis trascienden lo que se puede enumerar en un escueto artículo como este. Cabe preguntarse, entonces, por qué ha surgido cierta oposición al mismo.
Tal vez la respuesta acaba de darla el consejero de Economía y Hacienda. Hablar de gas natural en Canarias implica mencionar a Gascan. Más concretamente, a volver sobre la manida cuestión de cómo ha enajenado el Gobierno regional un paquete de acciones que han acabado, sobra repetirlo, en manos de cuatro empresarios de Tenerife y algunos de Las Palmas. Bien es cierto que uno de los tinerfeños, José Fernando Rodríguez de Azero, asegura que no participa a título personal sino como representante de cuarenta inversores. En cualquier caso, Mauricio acaba de reiterar en el Parlamento regional que la operación se ha realizado con absoluta transparencia.
Vayamos por partes. El pasado 18 de octubre, los medios de comunicación tinerfeños, entre ellos EL DÍA , recogieron unas manifestaciones de Rodríguez de Azero, presidente de la CEOE-Tenerife, según las cuales esta organización convocó a todos sus miembros para ofrecerles que participaran en Gascan. Sin embargo, el miércoles de esta semana el presidente de Asinca, Arturo Escuder, aseguró que esta organización de industriales, una de las que tiene más peso dentro de la CEOE, no había recibido ninguna información sobre el proceso de venta del 11 por ciento del capital de Gascan que estaba en manos de Sodecan. "Nadie nos dijo nada y, por tanto, no sabemos cómo se llevó la operación", precisa Escuder. "En este caso, puedo asegurar que no se contó con Asinca". No sé, y eso lo añado yo, si los industriales tienen algo que ver, con una actividad como es la utilización del gas natural en las Islas. Me parece que sí. Arturo Escuder tampoco sabe nada de la circular interna que, según Rodríguez de Azero, la CEOE-Tenerife remitió a sus afiliados para invitarlos a participar en el accionariado de Gascan. Las conclusiones se las dejo a ustedes.
Lo peor de esta falta de claridad -nadie ha dicho que el proceso haya sido ilegal, pero tampoco parece el más adecuado- es que enturbia un proyecto ineludible para el futuro inmediato, al menos de las islas capitalinas. Lástima que los argumentos técnicos a favor del gas queden debilitados porque alguien se empeña en gobernar para unos pocos, en vez de para todos.
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