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El palmero Bernardo Álvarez, obispo de Tenerife tras la renuncia de Fernández

La Nunciatura Apostólica en España comunicó ayer a la Conferencia Episcopal Española la aceptación del Papa Benedicto XVI de la renuncia presentada por el hasta ahora obispo por motivos de salud, y el nombramiento de su sucesor, el actual vicario general de la Diócesis tinerfeña, de 55 años de edad.
IOSUNE NIETO, Tenerife
30/jun/05 19:08 PM
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Bernardo Álvarez Afonso (Breña Alta, La Palma, 1949), en la actualidad vicario general de la Diócesis tinerfeña, será a partir del próximo 4 de septiembre el nuevo obispo de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro, tras ser aceptada la renuncia de Felipe Fernández al cargo que ha venido ocupando durante los últimos 14 años. En todo caso, Fernández seguirá gobernando la Diócesis como administrador apostólico hasta la toma de posesión del nuevo prelado.

La presentación ayer de Bernardo Álvarez Afonso no se hizo esperar a la comunicación realizada por la Santa Sede de la aceptación de la renuncia y del nombramiento del obispo de la Diócesis tinerfeña por el Papa Benedicto XVI ayer, 29 de junio.

La convocatoria se desarrolló en la sede lagunera de la Diócesis tinerfeña, en un acto que supuso a su vez el emocionado adiós de Felipe Fernández, que ha renunciado al cargo debido a la enfermedad que padece.

El hasta ahora obispo tinerfeño leyó la carta de despedida que ha dirigido a los fieles diocesanos, en la que hace referencia a su delicada salud, que le llevará a ingresar en una residencia en la comarca leonesa de Astorga, su tierra de origen, a partir de septiembre.

Hace al menos un año que Felipe Fernández había expresado su deseo de poder retirarse para atender su precaria salud, decisión que se alargó en el tiempo debido al fallecimiento del Papa Juan Pablo II, que desbarató el nombramiento de su sucesor.

Sobre este nombramiento, el obispo elogió la "finura y delicadeza" con que la Santa Sede ha llevado a efecto la sucesión y explicó que Bernardo Álvarez ha sido el candidato de una terna propuesta a Roma, "bajo secreto, para evitar presiones, y después de muchas consultas".

Esta candidatura era desconocida para el propio Bernardo Álvarez, ya que expresó su "sorpresa" por su elección, puesto que aclaró que no es habitual ser nombrado obispo de la tierra natal, y sólo es así en su caso y en el del obispo de Soria.

Incredulidad

El recién nombrado obispo de la Diócesis tinerfeña aseguró ayer seguir con la "sensación de sobrecogimiento" y de incredulidad por su nombramiento. "No acabo de hacerme a la idea", confesó.

En relación a su futura labor en la misma tierra en la que ha venido trabajando valoró que tiene sus ventajas e inconvenientes. "La ventaja es que todos me conocen, y conocen mis virtudes y mis defectos", afirmó, así como "el conocer la realidad de la Diócesis y que no se va a producir una situación de ruptura".

Entre las desventajas, citó "el que te conozcan y te coloquen al frente de la casa , me imagino que los compañeros tendrán que hacerse a la idea".

Por su parte, el obispo "saliente" explicó que en su caso queda como administrador apostólico durante los dos próximos meses, "con todas las facultades, derechos y deberes", y destacó que la sucesión se produce con "un empalme preciso que hace que nunca haya un vacío o descabezamiento de la Iglesia".

Por otra parte, y aunque dijo volver a su tierra leonesa "para no interferir en nada en el trabajo del sucesor", dijo "sentir mucho dejar estos parajes de Canarias, que siempre mantendré en mi corazón". Felipe Fernández mencionó al Santo Hermano Pedro como el vínculo en la oración que le mantendrá unido a los fieles tinerfeño para insistir: "Me sentiré siempre obispo emérito de esta Diócesis".

bi0grafía

Sacerdocio ligado a la Diócesis

Bernardo Álvarez Afonso nació el 29 de julio de 1949 en Breña Alta (La Palma).

Realizó el Bachiller Elemental y Superior en Santa Cruz de La Palma (1967). Inició los estudios de Arquitecto Técnico (aparejador) en 1967 en La Laguna, que abandonó para ingresar en el Seminario Diocesano de Tenerife en octubre de 1969.

Los Estudios Eclesiásticos los cursó en el Seminario Diocesano de Tenerife, que concluyó en junio de 1976, año en el que también recibió la ordenación sacerdotal de manos del obispo Luis Franco Cascón. En junio de 1987, recibió el título de Bachiller en Teología. Posteriormente, se licenció en Teología Dogmática en la Universidad Gregoriana de Roma (1992-1994).

Ha sido párroco en cuatro destinos diferentes durante 11 años (1976-1987): parroquias de Agulo y Hermigua (La Gomera), entre 1976 y 1980. San Isidro y San Pío X (Los Llanos de Aridane, La Palma), de 1980 a 1982. San Miguel y Ntra. Sra. del Carmen (Tazacorte, La Palma) de 1982 a 1986. San Fernando Rey y San Martín de Porres (S/C de Tenerife, 1986-1987). Arcipreste de Ofra (1986-1987).

Ha sido el director espiritual en el Seminario Diocesano de Tenerife (1987-1992), secretario de la Asamblea Diocesana (1988-1989), secretario de la Vicaría de Pastoral de la Diócesis de Tenerife (1987-1992/1994-1999) y delegado diocesano de Liturgia (1989-1992). Durante 10 años dirigió el Boletín Oficial del Obispado (1994-2004). Secretario General del Primer Sínodo Diocesano (1995-1999).

Es vicario general de la Diócesis, desde mayo de 1999, y profesor de Teología Pastoral desde 1988.

Ha publicado numerosos trabajos monográficos sobre los retos actuales de la Iglesia.

14 años en Tenerife

Felipe Fernández, nacido en San Pedro de Trones, el 30 de agosto de 1935, fue ordenado sacerdote el 28 de julio de 1957. Por contar entonces con 22 años, una edad no habitual para el ordenamiento sacerdotal, tuvo que solicitar una dispensa papal que le permitiera acceder al ministerio junto a su hermano. Recibió la ordenación episcopal en 1976, al ser nombrado obispo de Ávila, diócesis de la que fue titular hasta 1991. Desde el 24 de julio de ese mismo año ha sido obispo de la Diócesis de Tenerife. Monseñor Fernández fue el promotor del primer Sínodo Diocesano (1995-1999), instauró el Diaconado Permanente. Ordenó a 42 sacerdotes y dos diáconos permanentes. Fue el hombre que en octubre de 1994 trajo en peregrinación a la Virgen de Candelaria a Santa Cruz, décadas después de la última visita de la Patrona de Canarias a la Isla para recabar fondos para el Seminario. En mayo de 1997 la lleva a La Laguna e instituye la norma de que cada siete años la imagen visite Santa Cruz y a los otros siete, La Laguna. Durante su episcopado, se culminó el proceso de beatificación del Santo Hermano Pedro y abrió una ventana a la comunicación con la puesta en marcha de Popular TV.