EL DÍA, S/C de Tenerife
El paraje natural de Las Lagunetas fue el banco de pruebas elegido por la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo para una demostración de la capacidad de respuesta del Operativo de Pre- vención y Extinción de Incendios ante un hipotético fuego. Unas treinta personas participaron ayer en un simulacro que fue coordinado por uno de los técnicos de confianza de la corporación, José Luis Audicana, y que resultó vistoso y ágil por los modernos medios empleados para minimizar los conatos controlados que sirvieron de entrenamiento.
Siguiendo el protocolo de seguridad y emergencias, que puede variar según las circunstancias, el primer vehículo en actuar fue el disuasorio, que transporta a dos personas y dispone de un tanque de 400 litros. Como primera misión, los expertos hacen una valoración que transmiten, además de actuar en una primera medida de choque. Según las dimensiones del incendio existe la posibilidad de que actúe otro transporte con cuatro profesionales y un tanque de 900 litros. En lo que respecta a los medios de extinción, se emplean, al margen del agua, la espuma y los elementos manuales, bombas retardantes que evitan una rápida propagación del fuego. Dichas bombas se colocan cada cinco metros a lo largo del frente del incendio.
Una brigada compuesta por un capataz, seis operarios y un camión nodriza de 9.000 litros con motobomba portátil se sumó al despliegue realizando todo tipo de funciones, desde controlar el incendio con agua hasta allanar el terreno para crear una zona de seguridad. A continuación el helicóptero dejó en tierra a la brigada helitransportada, que lucha contra las situaciones más extremas y con posterioridad recoge agua para descargarla en las zonas más "calientes" del incendio.
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