Santa Cruz de Tenerife

La Casa Elder, cien años después

La Mutua de Accidentes de Canarias (MAC) ha rescatado para Santa Cruz el patrimonio de la que fue sede de la consignataria británica Elder Dempster, una rehabilitación en la que se han invertido dos años y más de 4 millones.
J.D. MÉNDEZ/H. GONAR, Tfe.
14/jun/05 8:49 AM
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El 14 de junio de 1905 abría sus puertas en la confluencia de las calles de Robayna y del Castillo la Casa Elder, primer edificio de estructura metálica que se levantó en Santa Cruz y que, bajo el proyecto y la dirección del arquitecto municipal Antonio Pintor Ocete, acogió la delegación de la naviera de Liverpool Elder, Dempster and Company, que fundó en 1884 Sir Alfred Lewis Jones.

Este empresario, también fundador del Hotel Pino de Oro, en Santa Cruz, confió la administración de la consignación de vapores y del comercio de importación en la capital tinerfeña a Farrow Sidall Bellamy, conocedor de cinco idiomas, gran aficionado a la música y escritor de libros de historia, según el estudioso Agustín Guimerá Ravina. Junto a estos dos personajes, la Casa Elder fue realidad gracias al trabajo del artista Antonio Pintor, formado en Madrid y Barcelona y arquitecto municipal de Santa Cruz durante 40 años. Gracias a sus buenas dotes la capital disfruta de edificios singulares como el propio ayuntamiento, el cine La Paz, la sede de Las Tres Muñecas, la imprenta Benítez, la plaza de Toros o el nuevo cementerio, entre otros.

Según recordó ayer la arquitecta encargada de la rehabilitación del inmueble, Maribel Correa, el edificio acogió en las primeras dos plantas oficinas, mientras que la tercera se destinó a viviendas.

Antonio Pintor contó para construir este edificio emblemático con el aparejador José Ruiz y el hermano de éste, Tomás, maestro cantero, así como con el ebanista Isidro Tuté, quien, según añadió Correa, fue el autor de la puerta principal, labrada en madera sobre el diseño del propio arquitecto.

Pero para conocer la importancia de esta construcción en la sociedad de comienzos del siglo XX sirva recordar que Santa Cruz contaba en 1905 con unos sesenta mil habitantes y un crecimiento portuario imparable que coincidía con el nacimiento de barrios como Duggi, Los Hoteles, Barrio Nuevo y Salamanca. La ciudad estrenaba el suministro de agua corriente, mercados, escuelas, telégrafo, tranvía, electricidad y teléfono. El eje principal de la trama viaria era la calle del Castillo, que enlazaba la plaza de La Constitución, hoy de La Candelaria, y la de Weyler. Mientras la calle de La Marina iba cobrando mayor protagonismo, la del Castillo acogía casas de comercio, banca, seguros y consignación naviera, además de hoteles y consulados. En ese engranaje, la Casa Elder se dedicaba, en especial, a la exportación de papas y tomates.

En abril de 1936, poco antes de la Guerra Civil, el inmueble es adquirido por la Unión Mutua Patronal, mutualidad creada en 1933 por las casas consignatarias de Tenerife y algunos comerciales e industriales, según el historiador Agustín Guimerá Ravina, miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y autor del estudio del inmueble que se publicará el próximo otoño.

Desde aquella fecha, coincidiendo con la presidencia al frente de la Unión Mutua Patronal de Rafael Hardisson Pizarroso, este edificio singular de Santa Cruz perteneció a la mutualidad, con independencia de la transformación de la razón social en 1945, cuando se convirtió en Unión Mutua Tinerfeña, o de la fusión que se suscribió en 1992 con Mupate y que permitió el nacimiento de la Mutua de Accidentes de Canarias (MAC).

Rehabilitación.- Cuatro años después del nacimiento de MAC y a sabiendas del gran valor patrimonial de este inmueble, su equipo directivo apostó por rehabilitarlo, a pesar de que esta actividad no es razón de ser de la mutua, como advirtió ayer su presidente, Pedro Eustaquio Pérez García. Según el director-gerente de MAC, Norberto Cejas, "se trataba de recuperar parte de nuestro pasado inmediato y de entregar a las generaciones futuras un patrimonio en mejores condiciones de cómo lo recibimos". Tras el estudio del valor histórico-patrimonial que fue encargado a Guimerá Ravina en 1996, en febrero de 2003 se adjudica el proyecto técnico de rehabilitación y la dirección de la obra a los arquitectos Maribel Correa y Diego Estévez, y al aparejador Gregorio Chueca, mientras que los trabajos los desarrolló Construcciones Carolina, empresa especializada en la restauración de inmuebles antiguos. El presupuesto, incluyendo equipamiento, ascendió a 4.074.398 euros.

El principal reto que ha tenido que sortear el equipo técnico es la incorporación de las nuevas redes eléctrica y telefónica, el aire acondicionado y la megafonía sin causar "heridas" al edificio, lo que ha sido posible falseando algún techo o, con originalidad, creando un pequeño casetón sobre alguna puerta para la maquinaria de aire acondicionado. Otro truco utilizado ha sido "embutir" el cableado en un sobresuelo que ha elevado levemente el pavimento. Maribel Correa explicó que se han suprimido algunas divisiones para crear un salón tan luminoso como majestuoso, llegando a reconstruir piezas de la cornisa o de la misma vidriera, obra del taller catalán Amigó. En la reconstrucción se ha incorporado un ascensor en un patio interior y unas rampas que, acristaladas, dan esplendor a un monumento que acogerá en sus tres plantas la sede principal de MAC. Estas pasarelas permiten la movilidad dentro del inmueble.

Además de realzar el esplendor de la estructura metálica, se ha mantenido el granito original de la escalera y se han falseado los zócalos que sufrieron la humedad. Con la inauguración del inmueble, prevista para hoy con la asistencia del presidente canario, Adán Martín, MAC disfrutará de 3.240 metros cuadrados para ofertar sus servicios en una sede de ensueño.

Un gran palacio

Los atractivos de la fachada que se levanta sobre la espléndida puerta central que grabó el ebanista Isidro Tuté es la enésima parte de la belleza que se reparte en los 3.240 metros cuadrados de superficie que integra la Casa Elder y la incorporada Clínica Bencomo. La maestría del ayer de Antonio Pintor se da la mano con el exquisito gusto de Maribel Correa, que construye sobre el espacio desbordando de luz las estancias.