Definitivamente, los suníes de Irak están contra las cuerdas: ayer el "emir" de Al Qaeda en el país, Abu Musab al-Zarqaui, dijo que todo suní que coopere con el Gobierno o ayude a redactar la Constitución "merece morir" (...) y "será ejecutado" sólo horas después de que el gran ayatolá Al Sistani reiterara la política de reconciliación nacional.
La situación se ha agravado en los últimos días porque, por vez primera de modo explícito, la influyente Asociación de Ulemas Suníes sugiere que en las matanzas de suníes participarían las fuerzas de seguridad.
Es decir, la política oficial, la "línea del imam", que con altura de miras y perspicacia estratégica, sostiene Al Sistani, sería ignorada por "escuadrones de la muerte" de la nueva Policía (chií).
Todo empezó cuando hace un mes, en Madani, un baluarte de la resistencia, se produjo un incidente nunca bien aclarado: rehenes chiíes habrían sido tomados por insurgentes, pero no fueron localizados y el asunto pareció una manipulación hasta que días después aparecieron muchos cuerpos flotando en el río y volvieron las especulaciones, aunque nunca se estableció si eran los "secuestrados" u otros.
El grave incidente habría terminado de exacerbar el odio intercomunitario y comandos chiíes habrían secuestrado y asesinado poco después a campesinos procedentes de esa ciudad, aunque testigos presenciales dijeron que era "gente vestida con uniformes militares".
A esa versión (no serían policías, sino militantes disfrazados) se atiene el ministro de Defensa, el suní Saadum al-Dulaimi, quien niega la sangrienta campaña de ejecuciones extrajudiciales.
Si hay tal campaña, Al Zaraqaui se habrá salido con la suya. El primer ministro, el chií moderado Ibrahim al-Yaafari, hizo lo adecuado: ir a consultar al gran mudo de Nayaf, Alí al-Hussein al-Sistani, gran "marj" (referencia religiosa) y líder espiritual de la mayoritaria comunidad chií, quien reiteró su oposición a toda política de represalias.
¿Será posible todavía evitar una guerra entre comunidades, la versión iraquí de una guerra civil?
Será difícil en tanto los suníes como sujeto político (el que representa la Asociación de Ulemas) no acepten jugar el juego del proceso político-institucional en curso y tomen las armas contra los yihadistas de Al Zarqaui que también son suníes. Suníes de los que tienen a los chiíes por unos renegados despreciables.
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