EL PASADO SÁBADO, 7 de mayo, leímos en este periódico una información en la que el claustro de la Universidad de La Laguna manifiesta su rechazo a la incineración para eliminar los residuos en la isla de Tenerife a propuesta del Sindicato de Estudiantes. Nos parece lamentable que una institución como nuestra Universidad se pronuncie de esta manera tan rotunda sin análisis, informes técnicos, económicos, etc., en apenas unas líneas, sobre un tema tan complejo y difícil de tratar como es la gestión de los residuos en la isla de Tenerife. Además, lo que resulta claro es que la universidad lagunera se encuentra muy poco implicada en aspectos tan delicados y decisivos para la calidad de vida en nuestro territorio. Las posibles soluciones comprometen el futuro a medio y largo plazo del medio ambiente de Tenerife, condicionando a las próximas generaciones de tinerfeños y tinerfeñas. Asimismo, este tipo de declaraciones testimoniales no aporta nada positivo a la solución del grave problema que supone el enorme cúmulo de residuos que se generan en este territorio.
Ya que la Universidad rechaza de plano la incineración sin ofrecer ningún tipo de alternativa sería oportuno conocer cuál es la opinión sobre la acumulación de residuos en un vertedero como Arico. Y no es factible aludir a las tres "r" (reciclado, reducción y reutilizar) como vía para resolver el problema. Incluso en Alemania, que nos lleva décadas de ventaja en la cultura del reciclado, hay funcionando más de dos centenares de "plantas de valoración energética" que eliminan los residuos a la vez que generan energía. La misma situación la encontramos en Suecia o en Noruega. Recientemente, en Barcelona, un modelo español de cultura y fomento de la separación de residuos y reciclaje, existe este tipo de plantas. Incluso en el pasado "Forum de las culturas" existía una de estas incineradoras que proporcionaba energía al recinto, con el apoyo de los grupos ecologistas. Y es que hoy en día, en tiempos de Kyoto, cualquier planta de estas características está sometida a un estricto cumplimiento de la normativa medioambiental europea, con sus correspondientes filtros y controles de emisiones, que deben garantizar la nula polución de la atmósfera con agentes contaminantes.
En ese sentido, en democracia todo el mundo tiene derecho a manifestarse pero también cualquier ciudadano tiene derecho a denunciar la parcialidad y falta de rigor de declaraciones como la realizada por el claustro universitario, que contribuyen a menoscabar la imagen ya suficientemente devaluada de la universidad lagunera. Recuerdo hace unos años que cuando formaba parte de ese claustro, resolvimos solicitar la dimisión de Ronald Reagan como presidente de los EE.UU. por sus continuas agresiones a numerosos países del planeta, acto testimonial dada la frustración que producía la prepotencia de Reagan, éste no es el caso.
Nada nos haría tan feliz como que algún departamento universitario tinerfeño se interesase por investigar alternativas serias y viables paras ver qué podemos hacer con las más de 2.000 toneladas diarias de residuos urbanos que produce esta sociedad además de los industriales, ganaderos, agrícolas, etc. Tengo claro que en la Universidad de La Laguna hay numerosos profesionales e investigadores de primer nivel, que tendrían mucho que aportar en este problema, más allá de un simple alegato de nulo nivel académico. Los que tenemos la responsabilidad de abordar problemas tan serios nos desesperamos cuando se hacen valoraciones tan superficiales o faltas de rigor como ésta. Pero cuando además, ésta procede de la máxima institución lagunera, sólo se puede sentir una decepción profunda.
No obstante, no perdemos la esperanza de que en el futuro logremos que los universitarios quieran implicarse en buscar alternativas o soluciones.
En estos momentos, la corporación está en plena redacción del Plan Territorial Especial de Residuos de la isla de Tenerife, y estamos manteniendo diferentes reuniones de trabajo con distintos colectivos, abiertos a participar, a discutir y dialogar sobre las soluciones y vías de este complejo y crucial problema.
De esta manera, el claustro o sus representantes están permanentemente invitados a participar activamente en la elaboración y discusión de este trascendental plan para el futuro de la Isla. Estos representantes se reunirán con los técnicos responsables de la redacción del citado plan, sin más protagonismos personales, buscando lo mejor para el medio ambiente y la sociedad tinerfeña.
* Consejero de Medio
Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD