CUANDO ME ENTERÉ de que era posible vivir en 25 ó 30 metros cuadrados, todas mis fantasías infantiles se hicieron realidad. Jamás pensé que la casita de Pin y Pon, con su bañerita de 3 centrímetros, su mona cocinita (lo de mona no es por coqueta, sino por simple), pudiera convertirse en propuesta gubernamental. Pero la vida cambia. Y es normal que así sea. Según la Constitución, todos los españoles tienen derecho a una vivienda y un trabajo dignos. Claro que no se dice nada de que el trabajo sea un "contrato basura" y la vivienda, en este caso, pueda ser de las dimensiones del baño de alguno de los ciudadanos de este país.
Y es que, la verdad, criticamos por criticar, porque no hemos reparado en las ventajas que tiene disponer de una vivienda de reducidas dimensiones. Como está pensada para los jóvenes, pues cuando se ligue no quedará más remedio que llevarse bien, porque si no, a dónde se va a dormir el miembro discordante: ¿al salón?, no, porque se carece; ¿al sofá?, pues tampoco, porque es un sillón-cama..., y ni se le ocurra instalar un termo de gas, porque la legislación impide que esté dentro de la vivienda. Tendrá que ser eléctrico, y para ello hay soluciones como ponerlo encima del televisor, que queda muy "chic" y a la vez sustituye a la gitana de traje rojo y lunares blancos y al toro.
Es una idea magnífica para la procreación, porque no hay posibilidad para la dispersión. La pareja que viva en una de estas casas no tendrá más remedio que hacer caso a Sergio Dalma y bailar pegados, con lo que ello favorece a la causa. Además, nunca hará muchísimo frío, porque no cabrá; ni tampoco tanto calor. Será la casa de la eterna primavera... ¿o serán primaveras los que la habiten? Y todo lo inundará la visión minimalista de las cosas. Seremos humildes por necesidad. Todos estilizados, delgadísimos, porque ni se nos ocurrirá darnos una comilona, a lo más que podremos aspirar es a una merendola a base de petit-suisse, o todas esas cosas que empiezan por mini o light. El único problema es que, a lo mejor, hasta la felicidad será "mini".
(*) Jefe de sección de EL DÍA
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