LAS DECLARACIONES realizadas recientemente por el Grupo Socialista del Cabildo sobre la calidad del agua que se consume en Tenerife me llenan de asombro y me causan una enorme indignación. Tratar con tanta ligereza un asunto que nos toca tan de cerca demuestra la talla política de estos personajes, amantes del sensacionalismo y de la aparición en los medios a cualquier precio. Tanto el señor Martinón como José Vicente González deberían de considerar las repercusiones que tienen este tipo de informaciones infundadas y sin ningún dato fiable.
Entre las perlas lanzadas a los medios de comunicación llaman la atención los datos aportados sobre el incremento de población que ha experimentado el sur de la Isla, algo obvio que, sin duda, se ha tenido en cuenta a la hora de dimensionar la capacidad de tratamiento de la estación desaladora de Adeje-Arona, que se pretende ampliar próximamente. No creo, sinceramente, que la solución sea llenar la Isla de este tipo de instalaciones, que suponen un enorme gasto energético, cuando, posiblemente, hay otras alternativas, como la reutilización de aguas depuradas, que los técnicos sin duda ya han estudiado.
En cuanto al agua subterránea, no se puede decir con tanta ligereza que su calidad es mala, máxime cuando continúa siendo la principal fuente de recursos de la Isla, representando más del 90 por ciento de las disponibilidades totales. Prácticamente, la mitad de la Isla cuenta con buena agua y donde los niveles de salinidad no son tan positivos, fruto de las características propias de nuestro territorio volcánico, se han construido estaciones desalinizadoras como la que se inauguró recientemente en Santiago del Teide.
Si ya es grave tratar así al agua procedente de nuestros acuíferos, sustento de muchas familias de esta Isla que durante años empeñaron su vida en la dura actividad de prospección y perforación en busca del agua, es peor aún jugar con los puestos de trabajo de las personas que desarrollan su labor en las empresas embotelladoras de esta Isla. Potenciar el consumo de agua procedente de otras latitudes no creo que sea la función de la oposición en el Cabildo, puesto que, de no ser buena nuestra agua, no estaría en el mercado ni sería declarada de utilidad pública con los registros sanitarios correspondientes.
A mi entender, la labor de los grupos políticos en cualquier institución pública debe servir para aportar ideas nuevas y propuestas viables, que es lo que realmente demanda una sociedad madura como la nuestra. Es más, en este caso concreto, si es cierto que el Gobierno socialista tiene atascados numerosos proyectos hidráulicos en Madrid, lo que debería hacer su mismo partido en el Cabildo es trabajar para sacar adelante estas iniciativas y dejarse de ruedas de prensa alarmistas y sin fundamento.
*Secretario de Medio Ambiente de la Ejecutiva Insular de Jóvenes de ATI-CC
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