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Visita y advertencia


13/abr/05 23:11
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Donald Rumsfeld se presentó ayer en Bagdad para reunirse con los jefes militares estadounidenses, su jurisdicción, pero sobre todo para leer la cartilla a los responsables políticos locales, lo que no parece ser su función.

En primera instancia esto remite a la vieja cuestión de quién elabora en Washington la estrategia política para Irak después de que, cuando era jefa del Consejo de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice obtuviera del presidente Bush una especie de papel central de coordinación entre los diversos servicios y agencias del Gobierno.

El Pentágono acusó el golpe y hubo pronósticos, no cumplidos, de que el hecho marcaba, en el lenguaje de signos del mundo "washingtoniano", el declive del secretario.

Cuando estaba llegando, Al Yazira TV hizo saber que un bombardeo norteamericano en Rumana, junto a la frontera siria, había matado "a más de veinte iraquíes, incluyendo mujeres y niños" en el contexto de una operación americano-iraquí contra la insurgencia. Pero Rumsfeld no valoró el hecho, tan negativo para los intereses de sus aliados locales a corto plazo.

Su misión era política: decir al Gobierno iraquí emergente cómo debe proceder. Lo que en condiciones ordinarias sería una inaceptable injerencia en los asuntos internos de un país es aquí la realidad misma derivada del hecho central de la invasión y el régimen de ocupación. Rumsfeld hizo saber que no se deberán hacer más purgas ni alimentar venganzas y que no se aceptarán retrasos en el proceso constituyente (Constitución en agosto, legislativas finales en diciembre).

El asunto de la eventual depuración de los servicios de seguridad por parte del nuevo Gobierno es grave porque el "factor chií" del Gobierno desea llevarla a cabo persuadido de que los viejos funcionarios del régimen depuesto han vuelto a coparlos después de que Iyad Alaui los recuperara tras abolir la insensata doctrina del recordado Paul Bremer, que los echó a la calle a todos y creó así uno de los viveros de la rebelión.

Rumsfeld parece, pues, en el centro de la cuestión y de la toma de decisiones. Se habla abiertamente de reducir el número de soldados norteamericanos a principios del año que viene, tras la elección de un Parlamento definitivo y si sigue mejorando la situación de inseguridad.

Él ha ido a decir cómo debe proceder el Gobierno para que tal cosa no se frustre, tal y como necesita el presidente Bush.

 

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