EFE, Oviedo
La Fundación Príncipe de Asturias abrió ayer los actos conmemorativos de su 25 aniversario con el logro de haber consolidado internacionalmente, en este cuarto de siglo, los ocho galardones que concede anualmente, que nacieron en 1981 circunscritos a distinguir a personalidades e instituciones de diferentes ámbitos.
El astrofísico británico Stephen Hawking fue el encargado de dar el pistoletazo de salida a este aniversario con la conferencia que pronunció en el auditorio de Oviedo, en un acto presidido por los Príncipes de Asturias.
El 24 de septiembre de 1980 se constituyó oficialmente en Oviedo la Fundación Príncipe de Asturias, en un solemne acto residido por don Felipe, que entonces contaba 12 años, a quien acompañaban sus padres, los Reyes de España, don Juan Carlos y doña Sofía.
La Fundación Príncipe de Asturias nació desprovista de cualquier fin lucrativo y con el objetivo de contribuir a la consolidación de los vínculos existentes entre el Príncipe, Heredero de la Corona de España, y su Principado de Asturias.
Dirigida desde su creación por Graciano García y con el financiero ya fallecido Pedro Masaveu como primer presidente, la Fundación se propuso desde sus comienzos revitalizar la vida científica, técnica y cultural y asociar el nombre de Asturias a los más altos galardones españoles en materia de investigación científica y promoción cultural.
De este forma se instituyeron los premios Príncipe de Asturias, que fueron concedidos por primera vez en 1981 y que en la actualidad distinguen a las personalidades o instituciones más destacadas del mundo en ocho modalidades: Artes; Letras; Investigación Científica y Técnica; Comunicación y Humanidades; Deportes, Ciencias Sociales, Concordia y Cooperación Internacional.
50.000 euros
El heredero de la Corona, que desde hace siglos incorpora el nombre de Asturias al principal de sus títulos honoríficos, es el presidente de honor del patronato de la Fundación, órgano supremo de gobierno de la institución, y ha presidido todas las entregas de premios, excepto la de 1984, cuando estudiaba en Canadá, año en el que fue sustituido por el Rey.
Además, el teatro Campoamor de Oviedo, sede de la solemne ceremonia de entrega, fue escenario en 1981 del primer discurso que pronunció en público el heredero de la Corona.
Cada uno de los premios Príncipe de Asturias está dotado de una cantidad en metálico, que para las convocatorias de 1981 y 1982 fue de un millón de pesetas, y que en la actualidad está fijada en 50.000 euros, además de un diploma acreditativo y de una escultura diseñada por Joan Miró.
La década de los ochenta del siglo pasado sirvió para que los premios Príncipe de Asturias tendieran un puente con Iberoamérica y los galardones, fieles a sus principios, se circunscribieron al ámbito del mundo hispano.
Los premios también se "acordaron" en esos años del exilio español con las distinciones otorgadas a Claudio Sánchez Albornoz, María Zambrano o Josep Taradellas, entre otros.
Internacionalización
Con los galardones perfectamente asentados, 1989 fue el año elegido por los rectores de la Fundación Príncipe de Asturias para proceder a su paulatina internacionalización y para que no se ciñeran únicamente al ámbito hispano, y, de esta forma, en esa edición fueron premiados Stephen Hawking, Jacques Delors y Mijail Gorvachov.
Desde entonces y hasta la actualidad los premios han buscado un equilibrio que permita distinguir a las principales personalidades de todo el mundo sin olvidar el espíritu con el que nacieron y mirar también al mundo que habla español.
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