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El pico Teide y monte Tenerife, referencias geográficas en la Luna

Tenerife está presente en el satélite de la Tierra, ya que en honor de los primeros astrónomos que visitaron el Archipiélago se ha puesto el nombre del gran volcán tinerfeño a un cono y el de la Isla a una cordillera.
EFE, S/C de Tenerife
19/feb/05 2:25 AM
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La historia de la astronomía en Canarias va más allá de los límites terrestres con la presencia en la Luna de un pico Teide, de menor altura y sin origen volcánico como su homónimo tinerfeño, y los montes Tenerife, que rememoran el primer intento de situar telescopios en las cumbres de la Isla.

La investigadora del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) Antonia Varela explica que, entre los dieciocho montes y casi 30 montañas principales de la Luna, los que recuerdan geográficamente a las islas son el pico Teide y los montes Tenerife, situados en el llamado mare Imbrium o mar de Las Lluvias.

Varela señala que, a mediados del siglo XIX, el científico alemán Schroeder, especialista en estudios lunares, decidió dar el nombre de Teide a una montaña descubierta en el satélite terrestre, que, a diferencia del volcán tinerfeño, mide unos 2.400 metros de altitud y se extiende en un área de unos 15 por 25 kilómetros.

Hoy se sabe que los cráteres visibles en la Luna no tienen origen volcánico, como creía incluso Galileo, y se deben al impacto de los meteoros en la superficie lunar. Posteriormente, el científico británico Birt determinó llamar montes Tenerife a una cordillera de sección triangular, de 56 por 100 kilómetros y máximas de 2.400 metros, en recuerdo a la expedición de Charles Piazzi-Smyth, que se desplazó a la Isla en el verano de 1856.

Piazzi-Smyth se inspiró en el tratado de óptica de Isaac Newton, en el que aconsejaba instalar telescopios en lo alto de las montañas para aprovechar su aire transparente, por lo que solicitó permiso y apoyo financiero al Almirantazgo británico y la elite social para sufragar su viaje a Tenerife.

La expedición, que coincidía con la luna de miel del científico y se prolongó durante 113 días, pudo celebrarse gracias al ingeniero Stevenson, que ideó la locomotora y que proporcionó un barco con tripulación a Piazzi, y con financiación de John Herschel, hijo del renombrado astrónomo William Herschel.

En la isla, Piazzi desarrolló importantes trabajos científicos, que también le valieron ser honrados con un cráter con su nombre en la Luna, pues realizó las primeras medidas de observación en el infrarrojo del satélite, captó fotografías de planetas, estudió la luz zodiacal y realizó estudios de geología y meteorología.

Sus experiencias como astrónomo fueron publicadas en un libro dos años después de su viaje a Tenerife, en el que recopila imágenes de la isla y anécdotas.