COMO SI, EN ESTE ISLA, no se estuviera hablando todos los días, y todas las noches, del anillo insular, de la segunda pista del "Reina Sofía", de los hospitales del Norte y del Sur, de los puertos de Garachico, de Granadilla y del Puerto de la Cruz, de las listas de espera y del intercambiador de nunca acabar, va nuestro Gobierno autónomo y se reúne el martes para, después de olvidada por un tiempo -lo que nos daba esperanzas de que no se volviera al disparate- volver con la vieja matraquilla de la Guanchancha. Me supongo que los primeros sorprendidos serían los propios miembros del Ejecutivo, a los cuales don Adán Martín, presidente, y doña María Australia Navarro, consejera de Presidencia y Justicia, han comunicado su intención de iniciar la tramitación de la Ley por la que se creará y se reglamentará el nuevo cuerpo autonómico de policía. Como hay que empezar por el principio, no se llegó aún al tema de la uniformidad, para el que hay muchas opiniones y será, posiblemente, un tema muy debatido. Los nacionalistas químicamente puros, que son los que empezaron con este jaleo después de ver lo guapos que quedan los de la Ertzaintza, con sus boinas de largos virgos, como llamábamos los falangistas, para tomarles el pelo, a los de las grandes chapelas que usaban los requetés, opinan que el uniforme debe recoger las máximas señas de identidad de la tierra. Así, por ejemplo, se escogerán trajes típicos, pero de La Orotava que son los más elegantes, con la capita de las mujeres y las polainas y los chalecos bordados de los hombres. En vez de estrellas, galones, redondeles esos de los policías nacionales, se llevarán, para los jefes, uno, dos u tres arados en los chalecos. Y para los sargentos y cabos los mismos distintivos, pero en espigas de trigo. Las mismas insignias se usarán en los sombreros, pero se tendrán que cambiar de color los fajines porque todos se confundirán con generales. Y para caso de lluvia y frío, será reglamentaria la manta típica de mago, por lo que "Los Sabandeños" tendrán que cambiar de vestimenta porque los tomarán por guanchanchos. En lo que respecta al armamento, además de cuchillos canarios de varios tamaños que, excepcionalmente, se llamarán calibres, para que algo suene a militar, los agentes irán armados con tiraderas y ondas de las que usaban los guanches. Hay también varias opiniones sobre los uniformes de gala. Unos creen que deben llevar apatuscos y colgajos de los de los bailarines de El Hierro y otros, faldas como algunos magos canariones, que es más elegante y guardan semejanza con los guardas escoceses.
Pero no lo tienen muy claro don Adán y doña María Australia respecto a los integrantes de la Guanchancha, que serán unos 4.500. Pretenden presidente y consejera que el Gobierno de Madrid afloje gran parte de la pasta, pero, además, que ceda policías nacionales y guardias civiles al nuevo cuerpo aproximadamente en número de 2.250, o sea la mitad. Pero se teme que el Gobierno de Rodríguez Zapatero, que es socialista pero no es tonto, se niegue a satisfacer el capricho Adán-Australia, porque, además de las fuertes cantidades que tiene que apoquinar, lo de ceder policías y guardias civiles al nuevo cuerpo es como desnudar a 2.250 santos para vestir a otros tantos, con el engorro que representan distintos uniformes y distintas personas y a unos les quedan largos y a otros estrechos. En resumen, que creo que nos vamos a quedar sin Guanchancha, que es lo que quiere el pueblo canario. Y a nuestro Gobierno, si está aburrido, que haga solitarios y no vuelva a fantasear.