NUESTRA PRIMERA PÁGINA de ayer reflejaba una realidad que ha de mover a los políticos canarios a la reflexión, pues estamos llegando a una situación inaguantable. Al anuncio de que el traslado de inmigrantes irregulares desde Canarias a la Península se suspenderá durante 15 días -lo que provocará que un millar de ellos pululen a su libre albedrío por las calles de las Islas-, tenemos que sumar las denuncias de los empresarios del distrito de Anaga por la oleada de robos que vienen soportando en las últimas semanas, o la inseguridad que crea en los alrededores de la estación de guaguas de San Benito, en La Laguna, un grupo de menores. Todo ello salpicado con la detención de un presunto maltratador, también en Aguere, con tres pistolas y el arresto de dos hermanos en el barrio santacrucero de San Pío tras disparar a una patrulla de la Policía Local.
La inseguridad parece haberse adueñado de esta tierra, que, tal y como expusimos en el Comentario de ayer, lleva camino de convertirse en tierra de nadie gracias a la pasividad de nuestros responsables públicos, tanto regionales como nacionales. Y que conste que en ningún momento hemos pretendido alarmar -no es nuestro estilo-, sino que nos limitamos a dar cuenta de la triste realidad en la que estamos sumergidos.
Esperemos que lo que está ocurriendo en Canarias, más propio del Chicago de los años 20-30, no obligue a emigrar de nuevo a sus gentes, en busca de un lugar mejor. La inmigración descontrolada que padece el Archipiélago, con todas las con- notaciones que lleva aparejada, pues del aire no se vive, no puede pasar desapercibida ni para el delegado del Gobierno ni para las autoridades regionales. A ellos corresponde exigir sin tapujos al Estado más medios para controlar nuestras fronteras y mejorar nuestra seguridad.
No olviden que el pueblo toma nota y, ante la incompetencia manifiesta, utilizará el poder que le otorgan las urnas para mandar a su casa a todos aquellos que no estén a la altura de las circunstancias. Y, por lo visto hasta la fecha, no nos cabe ninguna duda de que habrá que hacer mudanza.
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