K. B., S/C de Tfe.
Santa Cruz es una ciudad que siempre se ha distinguido por la diversidad de rincones históricos. Uno de los más emblemáticos y visitados es la plaza de los Patos, pero lo que mucha gente se pregunta es por qué se denomina así si en realidad se caracteriza por la presencia de ocho ranas. Para ello resulta recomendable adentrarnos un poco en su historia.
Curiosamente, la historia de la plaza de Los Patos, denominada oficialmente plaza del 25 de julio, nace cuando aún no existía y en el lugar no había sino una explanada de tierra. Allí, aprovechando la visita a la ciudad en 1906 del rey Alfonso XIII, el propio monarca colocó la primera piedra de lo que iba a ser el monumento al general Leopoldo O'Donnel, pero nunca llegó a colocarse la segunda por falta de fondos, y por ello la plaza fue conocida popularmente durante años como "de la Piedra del Rey"
La plaza con la configuración que conocemos hoy se fragua entre 1913 y 1917 siguiendo un proyecto de Antonio Pintor. Los trabajos comenzaron retirando aquella primera piedra, la "del rey", y en su lugar se construyó un pequeño estanque donde se soltó un grupo de patos. En el centro de dicho estanque se habilitó un montículo de piedras volcánicas de las que manaba un chorro de agua a través de una figura en forma de niño, además de rodearla con unos bancos de madera y algunos parterres ajardinados.
Aquellos patos, que para que no se escapasen fueron recluidos detrás de una verja que circundaba el estanque, son el origen del nombre con el que hoy se conoce a uno de los lugares más pintorescos de la capital tinerfeña.
Posteriormente llegaron la fuente central y los seis primeros bancos de azulejos andaluces, traídos desde la factoría sevillana Cerámica de Santa Ana, que le aportan su inconfundible personalidad. Éstos fueron donados por la Junta de Fomento del Turismo en 1917, año en el que finalizó la obra. Actualmente cuenta con más bancos de azulejos, una fuente central con un cisne y ocho ranas de cerámica, siete laureles, cinco hermosas palmeras y seis parterres.
En los últimos años ha sido remodelada, manteniendo todo su atractivo y acompañada siempre por edificios como el de la Escuela de Comercio o la capilla anglicana de San Jorge, que también han entrado a formar parte de este peculiar rincón de la ciudad.
Ubicada en un lugar privilegiado, cerca de la Rambla, el parque García Sanabria, la plaza Weyler, las sedes del ayuntamiento, el Banco de España y la Subdelegación del Gobierno, la plaza de Los Patos ha llegado a convertirse en uno de los símbolos de Santa Cruz, sin olvidar que incluso llegó a contar durante unos años con la sede de la Presidencia del Gobierno de Canarias.
Niños y mayores pasan tardes enteras disfrutando de un inigualable decorado que invita a la tranquilidad y al sosiego. Los tiempos cambian, pero generaciones enteras son testigos de la historia de Santa Cruz. Durante años no ha habido patos, sino esculturas de ranas, pero algunas historias no cambian con el paso de los años.
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