J. RUIZ, S/C de Tenerife
Se va 2004 y se lleva consigo un montón de datos referentes al Tenerife. La mayoría de ellos se perderán en el olvido, pues se quedan en meras anécdotas. Pero a las puertas de 2005 no está de más repasar lo que hizo el representativo a lo largo de un año, a caballo entre dos temporadas más en Segunda A. Un año que vio pasar por el conjunto blanquiazul a tres entrenadores y treinta y cinco futbolistas. Que fue testigo de trece victorias, diecinueve empates y once derrotas del equipo insular. De la visita del Real Madrid, del éxito en el último derby y del ascenso del Getafe en la Isla. También festejó cuarenta y tres goles.
Vayamos por partes. En lo deportivo, 2004 arrancó con el último encuentro de David Amaral como entrenador del Tenerife. El primer fin de semana del año deparó la derrota ante el Sporting que dejó al equipo a un paso de la zona de descenso y que invitó al ariquense a dimitir. Unos días más tarde, el cuadro técnico formado por Martín Marrero, José Antonio Barrios y Toño Hernández se hizo cargo de la plantilla de manera temporal. Con el paso de las jornadas, dada la mejoría del representativo, el consejo de administración optó por mantener a este trío en el banquillo. Y no se equivocó, ya que el Tenerife terminó convirtiéndose en uno de los mejores de la Liga y resolvió su permanencia con autoridad. En ese camino, no exento de agobios al principio, llama la atención la racha de 677 minutos sin marcar. El equipo parecía embrujado y no salía de un atasco de derrotas y empates, pero apareció Raúl para romper el maleficio y lograr un gol frente al Córdoba. El sevillano fue uno de los cinco fichajes -Raúl, Enke, Belli, La Paglia y Manolo- de invierno del club presidido por Pérez de Ascanio. Todos aportaron lo suyo y contribuyeron en el éxito canario.
Si ese triunfo ante los andaluces resultó clave, más aún lo fue el que lograron los de Martín Marrero en el clásico frente a la UD Las Palmas, celebrado en la mañana del 7 de marzo. El Tenerife se impuso por 2-0, con tantos de Raúl y La Paglia, y emergió hacia la salvación. Todo lo contrario que el cuadro amarillo, que, tras el derby, pasó de estar en una zona tranquila a hundirse en la tabla.
Con un Keko imparable -en la segunda vuelta logró 15 goles- y victorias sonadas como las que consiguió ante el Numancia, que visitó el Heliodoro como líder, o el Sporting a domicilio (0-2), la afición respiró tranquila sabiendo que la amenaza del descenso sólo había sido fruto de una pesadilla. Quizás, la satisfacción por haber hecho los deberes a tiempo y la cercanía de las vacaciones desvirtuaron al Tenerife en el cierre del campeonato. Fue el día en el que el Getafe selló su ascenso a Primera División, merced a la goleada que le endosó al conjunto insular (5-3). Este resultado ligado a la penosa imagen del equipo, impidieron que se le pusiera el broche de oro a una campaña marcada por el sufrimiento y el posterior alivio.
Y acabó el curso 2003/2004. Pese a la notable labor de Marrero, Barrios y Toño, los dirigentes apostaron por un nuevo técnico y contrataron a Pepe Moré. Con él empezó una nueva etapa que ahora se encuentra cerca de su ecuador.
El primer trimestre del vigente ejercicio ofrece números poco halagüeños. Una vez más, desde el club se marcó el objetivo prioritario en el ascenso, pero el ritmo del Tenerife en la Liga no invita a ser demasiado optimistas. Entre otras cosas, porque, al igual que en la temporada pasada, el equipo continúa "abonado" al empate y no gana fuera. De momento, en este curso las victorias lejos del Heliodoro brillan por su ausencia en la estadística blanquiazul. En el cómputo global del año, el representativo sólo posee un par de éxitos a domicilio, en los campos del Sporting y Ciudad de Murcia.
Al margen de la Liga, 2004 regaló un enfrentamiento con el Real Madrid, el de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, disputado el 10 de noviembre. Para la ocasión, García Remón prescindió de los galácticos. Raúl, Beckham, Zidane, Roberto Carlos, Figo y Ronaldo se quedaron en la capital de España. Posiblemente, la presencia de tantos suplentes y canteranos en el "once" madridista igualó el choque y el Tenerife estuvo a punto de sorprender, pero se encontró con un inspirado Solari, que aguó la fiesta chicharrera en el último minuto de la prórroga. La visita del Madrid fue el evento más interesante del año.
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