1.- Ha muerto Luis Díaz de Losada , no sólo un hombre extremadamente cordial, sino un creador urbanístico, una persona que antepuso siempre el buen gusto a cualquier otra cosa y que logró obras tan importantes como el Lago de Martiánez del Puerto de la Cruz. Aquel cuarteto, del que hoy faltan dos miembros, era extraordinario: Luis, César Manrique , Juan Alfredo Amigó y José Luis Olcina . No sólo triunfaron en la renovación estética de la isla de Tenerife, sino que, en el caso de Luis, extendió su trabajo a África y fue capaz de construir, en un pis pas, el aeropuerto de Banjul (Gambia), con trabajadores canarios. Cuando se habla de emprendedores, este hombre olvidado por la sociedad tinerfeña y que ahora ha muerto en Tenerife, merece un reconocimiento público. Fue capaz de adivinarle los pensamientos a César y colocaba las piedras y los blancos con tal maestría que el artista lanzaroteño le veneraba, le respetaba sobremanera.
2.- Cuando se trataba de asfaltar de urgencia una carretera, los poncios de la época llamaban, siempre, a Luis Díaz de Losada, que experimentó con las máquinas más modernas. Uno sabía cuándo el coche rodaba en una vía construida por su empresa, se detectaba a la legua la calidad del firme. Recuerdo una agradable velada, cuando la inauguración del Lago de Martiánez, con Jo sephine Baker como estrella invitada; Luis se empeñó en traerla y lo consiguió. Me honro de haber sido amigo suyo, nunca nos pedimos nada y en los últimos tiempos nos veíamos poco, pero siempre mantuvimos esa cordialidad que los años no son capaces de borrar. Le reconozco una gran honestidad, unos criterios morales muy firmes y una rectitud indomable.
3.- Ahora ha muerto y ya no verá más el mar, ni saldrá a la calle con su botella de oxígeno, ni podrá charlar con sus amigos de tantos temas de Tenerife. Esta isla, desagradecida y tantas veces ruin, le debe mucho a este hombre y sería bueno que se lo pagara con un reconocimiento público. Yo soy partidario de tributarlos en vida, pero como aquí la envidia y la desidia lo pueden todo, un gran homenaje en el Puerto de la Cruz creo que sería el mejor reconocimiento a este gran tinerfeño, como lo fue su padre. Descanse en paz Luis Díaz de Losada, que falleció el pasado día 23 en Santa Cruz, la víspera de Nochebuena. Un abrazo a su familia y el testimonio más sincero de mi condolencia ante una pérdida que me llena de pena.
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