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FELIPE FERNÁNDEZ GARCÍA*

Casa de acogida y Cáritas. Socios...


19/dic/04 23:56 PM
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CUANDO YO VINE A ESTA querida diócesis, la obra social diocesana que más me impresionó fue, sin duda alguna, la Casa de Acogida Madre del Redentor. Promovida por mi querido antecesor, D. Damián Iguacen, con el apoyo decidido y eficaz de D. Julián de Armas y algunos seglares comprometidos, me llamó la atención por el alto nivel del cuidado que prestaba a los acogidos, la cualificada gestión y la fidelidad con que se intentaba encarnar los principios evangélicos. Con este mismo espíritu ha venido funcionando a lo largo de todos estos años. Incluso, gracias a Dios y al generoso compromiso de algunos seglares, ha crecido notablemente esta obra social. Hoy, donde antes había una casa, hay ahora tres. Si a éstas añadimos la inaugurada en Icod de los Vinos, son cuatro. Y si a éstas añadimos la que próximamente estará funcionando, si Dios quiere, en Tacoronte, se forma un conjunto de cinco casas, cuya gestión depende enteramente de la Iglesia Diocesana.

Ahora bien, a lo que parece, los tiempos son otros. Y si queremos sostener el servicio a los pobres con verdadera calidad y el mismo espíritu evangélico, el mantenimiento económico no puede venir sólo de las aportaciones de los acogidos, sino también de ayudas externas: socios cooperantes, instituciones empresariales y financieras, instituciones públicas... Hasta ahora se habían mantenido estas casas casi exclusivamente con la limitada aportación de los pobres acogidos y la de un buen número de socios. Ahora, esto se hace ya casi imposible y el Patronato de las Casas de Acogida se ha planteado incluso el prescindir de un cierto número de plazas.

Aquí viene mi llamada: Como escribí el año pasado por estas fechas, hablando de la Casa de Ntra. Señora de las Nieves, en el barrio de La Piterita, La Cuesta, de San Cristóbal de La Laguna, "no me resigno". No me resigno ni a que se "pierdan" plazas ni a que pudiera desvirtuarse, como me sugieren algunas voces, el espíritu evangélico de atender a los más pobres. El año pasado me atreví a proponer una colecta especial en favor del proyecto de Cáritas que he mencionado. La generosidad de los diocesanos, puedo decirlo ahora, salvó de hecho el proyecto. Este año, con estas letras, deseo expresar públicamente mi gratitud, en nombre de los acogidos en las casas "Madre del Redentor" y "Jesús de Nazaret", a tantos y tantos socios anónimos, en muchos casos, que han hecho posible el mantenimiento de este servicio a los pobres. Al mismo tiempo deseo hacer una ferviente llamada a que se amplíe el número de socios y, en la medida en que sea posible, se amplíe la generosidad en las aportaciones. Las Casas Diocesanas de Acogida para mantener el servicio que prestan a los acogidos necesitan más socios y, en determinados casos, más generosidad. No son pocas las gestiones que se están haciendo con instituciones financieras y públicas. Y algún resultado positivo esperamos fundadamente de estas gestiones. Pero no puedo ni quiero olvidar que el sostenimiento de estas casas debe alimentarse fundamentalmente de la solidaridad caritativa de los diocesanos. A ella apelo y en mis diocesanos confío.

Parecida situación se da en Cáritas Diocesana. Son muy pocos los socios que cooperan en el mantenimiento de sus obras sociales. Nada tiene, pues, de extraño que Cáritas Diocesana esté impulsando una campaña para que sean muchos más los socios que se comprometan con una ayuda periódica y que esta ayuda sea lo más generosa posible. Consciente de que en muchas parroquias de nuestra diócesis hay un nivel importante de cooperación con los más pobres, desde estas letras pido a mis diocesanos un mayor esfuerzo de generosidad. El Niño Jesús, que vino en la humildad de nuestra carne en Belén, y vendrá al final de los tiempos y al final de nuestra vida para cada uno de nosotros, "sale hoy también a nuestro encuentro en cada hombre", cantamos en un Prefacio de Adviento. Porque el que vino en Belén y vendrá al final de los tiempos viene hoy: en la Palabra, en la Eucaristía, en los pobres... Por eso, una manera bien concreta de celebrar la próxima Navidad y tener un encuentro con el Niño-Dios es acogerlo en los más pobres. Y Cáritas está al servicio de los más pobres. Hacernos socios de Cáritas, cada uno en el nivel y en la forma que descubra más adaptada a su situación, es una forma preciosa de celebrar la Navidad.

Casa de Acogida y Cáritas. Socios.. Por aquí puede ir este año nuestra forma de celebrar la Navidad. Por aquí invito a todos a celebrar la Navidad. ¿Lo haremos? ¿Cooperaremos con estas instituciones caritativas de la Iglesia Diocesana? ¿Libre y responsablemente?

Así lo espero de mis diocesanos, en la medida en que pueda cada uno. Y a todos, especialmente desde esta clave, deseo una muy feliz Navidad, es decir, "un feliz encuentro con el Niño-Dios en los más pobres".

*Obispo de Tenerife

FELIPE FERNÁNDEZ GARCÍA*