JUAN JOSÉ RAMOS, Vigo
Los últimos 15 minutos de partido dejan el buen sabor de boca de saber que el Tenerife pudo llevarse los tres puntos de Balaídos, aunque durante algún tramo de la primera parte y justo tras el empate local, fue el Celta quien se acercó con mayor peligro al área rival y dispuso de mejores ocasiones de gol. Quizá por eso, el resultado puede parecer injusto para ambos, como reflejaron ambos técnicos en sus ruedas de prensa. La puesta en escena blanquiazul mejoró anteriores salidas, pese a que, sorprendentemente, Pepe Moré apostó por Vitolo algo escorado a la derecha y Cristo haciendo un doble trabajo: banda y segundo delantero. La presencia de Kirian en el pivote permitió vigilar mejor a Jandro y, más allá de cuestiones tácticas, la actitud fue de total concentración en el trabajo a realizar.
Y eso que en el primer acercamiento céltico Vryzas recibió un buen centro desde la derecha y empalmó con su pierna zurda un disparo que se marchó cruzado (1'). La respuesta visitante no se hizo esperar. La Paglia bota una falta desde la banda diestra y Cristo Marrero se encarga de probar a Pinto, que despejó el cabezazo del zoquero (4'). Fagiani volvió a probar al guardameta vigués desde lejos dos minutos después, demostrando que el conjunto insular no quería ceder el mando del partido a su adversario (6').
A los de Fernando Vázquez les empezó a costar más llegar con peligro y sólo lo hicieron a balón parado en las siguientes acciones. Primero fue Nagore en una falta lanzada desde la frontal que da en Vitolo y sale rozando el palo izquierdo de Kelemen (17'). El córner resultante lo remata Bouzón y Fagiani evita bajo palos que el balón se cuele en la portería tinerfeña.
Esas opciones locales parecieron "asustar" al Tenerife, que bajó la guardia durante algunos minutos. Así creó su mejor ocasión el Celta, desaprovechada por Jonathan que no "fusiló" al meta visitante después de una buena triangulación de Jandro, Vryzas y Oubiña (19'). Salvo en un disparo sin consecuencias de un activo Keko (23'), las llegadas canarias fueron inexistentes. Otra vez lo intentó Vryzas en el 30'. En esos momentos, los de Moré concentraban su esfuerzo en salir al contragolpe cuando tenían el balón. Y así llegó el 0-1. Gavilán recibe en la izquierda, centra y Cristo muy forzado cabecea para Keko, quien en un alarde de tranquilidad, ve a Vitolo llegando desde atrás. El de Valleseco se estrenaba así como goleador con la camiseta del primer equipo blanquiazul (36'). Nadie más que él, que tan mal lo ha pasado estas últimas semanas, lo merecía.
Al Celta le costó reaccionar y sólo dispuso de una posibilidad para igualar antes del descanso. Fue tras un córner en un barullo dentro del área que resuelve el goleador visitante despejando bajo palos. El público de Balaídos, nervioso por el resultado, despidió al árbitro (¿?) y a su equipo con pitos. Fernando Vázquez reaccionó introduciendo a Gustavo López para buscarle las cosquillas a Iker Garai. Pero los celestes equivocaron inicialmente el camino y tiraron más de las prisas y las brusquedades (sobre todo Ángel), que de su calidad. Así, fue Pinto el primero de los porteros en intervenir para rechazar un centro-chut de La Paglia desde la izquierda (52'). El técnico del Tenerife puso a calentar a sus suplentes de perfil más defensivo (Dimitri, Bermudo e Hidalgo) pensando en contener, aunque sin renunciar al contraataque. Pero sucedió lo que mayor daño podía hacer a los visitantes. Un error propio en el balance defensivo permitió a Oubiña anotar el empate tras una dejada de Vryzas (63') dentro del área.
Lo que pasó tras el 1-1
El golpe anímico fue de consideración y el conjunto insular tardó en reponerse algunos minutos. Con Kirian en el suelo, los locales casi marcan el 2-1 (antes no había echado el balón fuera el propio Tenerife). Antonio Hidalgo suplió a La Paglia y asumió pronto el mando de las ofensivas de su equipo, jugando su mejor encuentro de las últimas semanas. El medio catalán acompañó una jugada de Gavilán, que hizo emplearse a fondo a Pinto tras revolverse bien entre la zaga céltica y sacar un duro disparo. El rechace lo recogió el mencionado Hidalgo quien volvió a poner a prueba al arquero (75'). Pareció entonces acabársele la gasolina a los de Fernando Vázquez, que chocaron contra un bien posicionado centro del campo rival. La movilidad de Limones, que había entrado por Cristo, le permitió centrar para Keko (78'), que cabeceó fuera en una posición muy forzada. De nuevo por la derecha, Kirian se deshizo de Israel, se internó en el área, pero eligió mal el pase (84'). Fueron los últimos coletazos de un partido en el que todos creyeron merecer los tres puntos.
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